El mexicano Edgar Tamayo, cuya ejecución está programada para el 22 de enero en una cárcel de Texas, en EEUU, envió un mensaje a sus familiares y amigos y criticó las gestiones del Gobierno de México a su favor en una carta dirigida a un activista.
«El mensaje que quiero darles es, que si me ejecutan, por favor les diga a todos mis paisanos, mi México entero, que me disculpen por haberles fallado y llegado encajonado (en un ataúd)», escribió Tamayo en la misiva, dirigida a Pablo Antonio Castro, presidente de la Confederación de Asociaciones y Clubs de Morelenses de EEUU y Canadá, quien facilitó una copia a la AFP.
«Ojalá que lo mío sirva de ejemplo para otras personas (…) siempre vamos a ser las víctimas de nuestra pobreza y de nuestro propio color», apuntó Tamayo en la carta con fecha del 7 de enero y enviada a Castro el 16 de enero.
En la misiva, Tamayo se declaró profundamente decepcionado de las gestiones realizadas por el consulado mexicano para que el gobernador de Texas, Rick Perry, conmute su ejecución.
«¡No quiero que meta mano el mentado Consulado (mexicano)! La verdad, que esta gente me decepciona (…) nunca hicieron nada», reclama Tamayo. «Siempre que un paisano va a ser ejecutado, siempre quieren quedar bien ante las cámaras para verse bien con el Gobierno de México y los paisanos. ¡No quiero que me usen! Y claro que ya se los dije», insistió.
El Gobierno mexicano expresó el domingo su firme rechazo a la ejecución de Tamayo y, el lunes, el consultor jurídico de la secretaría de Relaciones Exteriores, Max Diener, dijo que se continuarán efectuando todos los esfuerzos jurídicos para detenerla.
«Lo más importante es no perder la esperanza y no cejar en los esfuerzos para lograr que esta situación se revierta, aún en el último minuto», dijo Diener en una rueda de prensa.
La ejecución de Tamayo, de 46 años, está programada para el miércoles a las 18H00 en Huntsville, Texas. El mexicano, originario del estado de Morelos (centro de México), fue condenado por el asesinato en 1994 de un policía en Houston.
Tamayo es uno de los 51 mexicanos que fueron condenados a muerte en EEUU, cuyos casos se presentaron en 2004 ante el Tribunal Internacional de Justicia por el Gobierno de México. El tribunal emitió una sentencia a favor de los mexicanos en la que sostuvo que sus derechos fueron violados durante sus procesos penales, puesto que no recibieron asistencia consular oportuna.
