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Un proceso que logra mucho más que hacerte perder tallas

Hace algunas semanas escribí sobre un par de emprendedoras mexicanas que iniciaron un negocio de reparto de comida saludable a domicilio: Good Express.

Ahora, esas mismas chicas me invitaron a participar en un programa de desintoxicación en colectivo llamado Green Healthy Life, con el respaldo de una coach de salud, Regina Marco. La oferta es muy tentadora, pero antes de lanzarme, quiero hacer un ejercicio de reflexión.

1. Comienzo por lo obvio: las desintoxicaciones no son nada nuevo. Nuestros ancestros en todas las culturas las practicaban periódicamente, pero con otros nombres. Generalmente, se hacían en periodos que antecedían rituales o celebraciones en las que era necesario depurar al cuerpo y al espíritu. Si alguna vez han hecho una depuración o un ejercicio de autorrestricción, no me dejarán mentir: superada la prueba de los primeros días, lo que sigue es una especie de empoderamiento. Te sientes con más fuerza interior, con mejores herramientas para comprender lo que ocurre a tu alrededor. Lo que me lleva a la siguiente reflexión.

2. La desintoxicación no es una dieta milagrosa para entrar en un vestido entallado. Se trata de uncambio profundo de hábitos y de pensamientos. Dicen los neurocientíficos que emprender este tipo de procesos (sobre todo si se mantienen por más de 21 días) hace que el cerebro encuentrenuevas conexiones sinápticas, puesto que cambian los ciclos de producción de hormonas y enzimas. Es como si se reprogramaran los circuitos de pensamientos y reacciones (el verdadero elixir de la juventud para el cerebro), al grado que reaccionamos de manera distinta ante los problemas y los obstáculos.

3. La desintoxicación no es una «dieta de belleza». La belleza para cumplir las expectativas ajenas es un cascarón que se quiebra a la menor crítica. En cambio, cuando está sostenida en la propia convicción de la salud, se vuelve resistente, duradera y hasta contagiosa. Recuerdo cuando dejé el azúcar y el pan (sólo llegué a 18 días, pero me cambiaron la vida), la gente me veía llegar con una energía distinta y me preguntaba “qué te hiciste”. Al principio decía, un poco en tono de broma, «estoy dejando las drogas». Pero más allá de la adicción al azúcar, lo cierto es que estabamás lúcida y más contenta, y la gente que se daba cuenta quería unirse a mi intención.

4. Estos programas no son eventos aislados, como las dietas para bajar la panza tres días antes de ir a la playa, sino que forman parte de un plan de vida. Por eso se hacen de manera colectiva, en grupo es más sencillo, y si estás guiada por uno o varios expertos, no es tan difícil perseverar. ¿Y en el caso del programa al que me invitan? Regina Marco, coach de salud, está detrás de la iniciativa. Afortunadamente, lejos de ser una simple nutrióloga, practica e integra distintas disciplinas que van de lo científico a lo espiritual.

5. La desintoxicación con jugos está de moda, pero, en mi experiencia, no es tan sencilla de hacer, y tampoco es tan fácil encontrar un programa confiable. Digamos que es para un nivel intermedio, o sea, para alguien que ya tiene varios meses en un programa de vida saludable y cambio de hábitos. La propuesta de Regina Marco y Good Express me pareció más accesible, pues incluye líquidos y sólidos, superalimentos ricos en fibra que contienen alta cantidad de minerales, proteínas, vitaminas, antioxidantes y otros nutrimentos. Según entiendo, es una de las diferencias entre una dieta y una desintoxicación. Mientras que en una dieta, un nutriólogo «te da permiso» de comer algunos alimentos light (sucedáneos o químicos para que el cuerpo no resienta la carencia), en la desintoxicación uno elige cambiar de frecuencia y obtener la energía de otras fuentes.

6. Finalmente, hay quienes dicen que las mejores cosas de la vida son gratis, pero yo no estoy de acuerdo. Uno tiene que poner recursos (del tipo que sean) cuando se trata de modificar hábitos. Tal vez en otras culturas sea distinto, pero en ésta, el compromiso de cambio y aprendizaje ocurre a través de una inversión a mediano plazo. El programa de Regina Marco y Good Express no es barato, pero el precio es justo y, comparativamente con otros del rubro, ofrece más beneficios integrales: entrega de alimentos a domicilio, recetario, video de yoga y meditación, manual, conferencias en línea y grupo de apoyo. (Aquí pueden obtener más información)

En fin: este tipo de programas representan, a mi parecer, una forma distinta de abordar la salud. Hay quienes la ven como un problema y la postergan, y hay quienes la ven como una tarea de todos los días y la integran a su día a día. La diferencia entre ambas formas de entender la salud será más clara a mediano plazo. Y sin temor a equivocarme, la segunda tiene más futuro. Lo más probable es que me inscriba en el programa (está a punto de empezar). Ya les contaré cómo me fue.

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Bruce Villatoro Prensa QuienOpina.com

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