El seductor tiene un imán para las mujeres. Nos encanta que se atreva, que nos enfrente sin miedo y nos robe un beso. Pero el hombre tímido es dueño de un no-sé-qué que actúa como poderoso afrodisíaco.
“Las mujeres están cansadas del jugador que las seducirá a ellas, al igual que a cada una de las otras chicas en el bar”, opina Tracey Steinberg, experta en seducción y citas, a la revista Men’s Health.
Los tímidos postulan otras reglas de juego, irresistibles, pero que en exceso pueden ser fatales. Por eso, hombres tímidos, presten atención y entérense de 10 claves que los ayudarán a comprender mejor a las mujeres y qué hacer –o dejar de hacer– para conquistarlas.
1. Nos tienta quebrar su misterio. Penetrar el escudo del hombre tímido es una obsesión. Queremos descubrir qué animal salvaje mora en su interior y convertirnos en su domadora.
2. Nos gusta que nos escuchen. Eso significa que podemos dominar la conversación, lo cual nos encanta.
3. Cuando se ruborizan, nos derriten. ¿Hay algo más dulce en este mundo que ver a un hombre sonrojarse por un cumplido? En ese momento desearíamos que se volvieran comestibles.
4. Buscamos a un hombre sincero. Esta ronda la gana casi siempre el tímido, que suele huirle a las frases hechas y muletillas de la seducción. Pero, cuidado, también nos repelen los mudos que jamás te dirán “te amo”.
5. Amamos la espontaneidad. Que nos inviten a salir sin decirnos dónde, que nos den un beso inesperado… en definitiva, ¡que se arriesguen para conquistarnos!
6. El que solo busca complacernos está OUT. Un tímido puede pecar por tibio. Alguien que es indiferente a todo y cuya misión en la vida es complacernos acabará por aburrirnos. Nos gustan los hombres que no se dejan arrastrar y que expresan sus opiniones con firmeza.
7. Odiamos que nos pidan permiso. Otro pecado de los tímidos. No nos gusta que caminen en puntas de pie cuando están con nosotras. Sean espontáneos y arriesgados: en lugar de esperar a que les aprobemos un beso, ¡róbenlo!
8. Los hombres seguros nos intimidan. No es fácil convivir con alguien que se lleva el mundo por delante y que vive rodeado de bellas mujeres, “todas amigas”… Por eso muchas veces nos inclinamos hacia el tímido. Pero, cuidado, porque…
9. Tampoco nos gustan los inseguros. ¿Por qué cualquiera querría entablar una conversación o un vínculo con un hombre que cree que no es interesante y se desvalora?
10. Para inseguridades, ¡ya tenemos las nuestras! En el fondo, somos tan tímidas e inseguras cuando nos enamoramos como ellos. Necesitamos que se arriesguen a dar el primer paso, porque detrás de esta fachada de mujer frontal y despreocupada, hay una niña sensible que no ve la hora de que ese chico que le tocó el corazón, le dé la mano.
