Muchas veces escuchamos hablar de los problemas de tiroides pero no es tan habitual que sepamos de qué se trata. Sin embargo, es conveniente tener cierta noción, ya que si no se realiza un diagnóstico temprano, este mal que afecta entre el dos y cinco por ciento de la población, puede traernos distintas complicaciones.
“La tiroides es una glándula ubicada en el cuello, que controla ciertas funciones importantes del cuerpo, como el metabolismo. Las enfermedades de la glándula tiroidea pueden afectar a casi todos los órganos y ocurre más en las mujeres que en los hombres. En algunas, incluso, durante o después de un embarazo”, explica la doctora Virginia Mariani, Coordinadora de Programas Especiales Endocrinología y Marcadores Tumorales de la Fundación Bioquímica Argentina.
Para entender un poco más
¿Qué sucede cuando la glándula tiroidea comienza a fallar? Como su función es producir las hormonas (tiroxina (T4), triyodotironina (T3) y calcitonina) que están involucradas en el metabolismo del cuerpo y que suelen encargarse de estimular a muchas células corporales, comienzan a verse afectadas las funciones vitales del organismo.
Cuando la glándula de la tiroides trabaja mal puede traernos dos problemas diferentes: el hipotiroidismo (que es el más usual) y el hipertiroidismo. En el primer caso, el cuerpo produce menos hormonas de las normales; entonces, sin energía, el metabolismo se vuelve lento y comienza a procesar mal los alimentos que ingerimos. La consecuencia es el aumento de peso.
El hipertiroidismo, en cambio, es cuando la glándula se vuelve hiperactiva y produce más hormonas de las debidas. Se procesan demasiado rápido los alimentos y el resultado es una disminución del peso corporal, entre otras afecciones.
Lo peligroso es que los síntomas muchas veces son imperceptibles y suelen confundirse con otros problemas. Asimismo, es común escuchar personas que aseguran que obesidad se debe a la falla de la glándula tiroides, sin saber si realmente es así. Por eso es fundamental la visita al especialista, para que haga los análisis necesarios y así podamos obtener el tratamientoadecuado.
Las señales de alerta:
Respecto del hipotiroidismo, los síntomas son aumento de peso, falta de energía y demasiado cansancio, se siente más frío de lo normal, estreñimiento, pérdida de cabello, cambios en la piel o en la voz, períodos menstruales muy fuertes, retención de líquidos, mala memoria y depresión, ronquera, elevación de los niveles de colesterol en la sangre, dolor y debilidad en los músculos.
En el caso del hipertiroidismo, pérdida de peso, mucho apetito, taquicardia o arritmia cardiaca, cambios en el ciclo menstrual, ansiedad, insomnio, temblor en las manos, nervios, sudor, aumento de la temperatura corporal, mala digestión, diarrea y, a veces, la glándula puede inflamarse y a la vez, hinchar el cuello.
Lo ideal, en estos casos, es consultar con un endocrinólogo, que son los médicos que se especializan en las hormonas. Pasar por alto estos síntomas podría traer inconvenientes mayores.
La doctora Mariani dice que para diagnosticar esta falla es importante conocer la historia clínica del paciente, así también sus antecedentes familiares. Además, se debe realizar un examen físico que incluya la palpación del cuello y un estudio analítico para poder evaluar los valores de las hormonas tiroideas y TSH.
Los estudios de laboratorio son clave para el diagnóstico porque es la manera de medir los valores de la hormona.
“De este modo tan sencillo, quienes padezcan este problema podrán reducir los síntomas, controlarlos y convivir con una enfermedad que, tratada a tiempo y con los especialistas indicados, no les impedirá continuar con su ritmo de vida habitual”, finaliza la especialista.
