Es homosexual declarado, apoya el matrimonio gay y el aborto y cree en las energías limpias y la reducción de la huella de carbono. Pero no se trata de un militante de izquierdas o de un activista radical, sino de un político del Partido Republicano que contenderá en California en las elecciones de noviembre por un escaño en la Cámara de Representantes federal.
Carl DeMaio, de 39 años y exconcejal de San Diego por el Partido Republicano, se presentó en las elecciones primarias de California del Distrito Congresional 52 y ganó. Le favoreció las atípicas características del formato electoral en California, en el que la votación primaria –denominada ‘blanket primary- es no partidista, por la que en ella contienden todos los aspirantes a ese puesto y no, como en una primaria regular, con primarias separadas por partido. Los dos políticos con más votos acuden a la elección general de noviembre, que es este caso parece una suerte de segunda vuelta electoral.
De acuerdo a la cadena Fox, DeMaio logró 35.9% del voto general y enfrentará al actual ocupante de ese puesto, el demócrata Scott Peters, que logró el 42.2%. Los otros republicanos en la primaria quedaron sustancialmente lejos de DeMaio, indicó Fox: uno con 17.9% y otro con 4%.
DeMaio no oculta su preferencia homosexual y, según comentó la televisora ABC, es el primer candidato en mostrarse con su compañero en un anuncio de campaña, un gesto de tono progresista. Pero al mismo tiempo ha declarado que desea “que el Partido Republicano regrese a sus raíces tradicionales en defensa de las libertades individuales que permiten a las personas decidir asuntos sociales en el contexto de su propias visiones personales sobre fe y familia sin la interferencia del gobierno”, informó Fox. Un comentario que lo pone más cerca del ideario del Tea Party que del de los liberales. Además, critica la política de salud del gobierno, cree que la frontera debe ser asegurada antes de emprender una reforma de inmigración, apoya el derecho a poseer y portar armas y exige un presupuesto federal balanceado, justo como cualquier republicano convencional.
El Distrito 52 está dividido en tres bloques políticos de similar peso, demócrata, republicano e independiente y DeMaio ha querido colocarse en el medio, para atraerse votos de todos ellos y ser competitivo frente al actual titluar del escaño, el demócrata Peters. Y sus oportunidades en noviembre son de peso, si se considera que una hipotética reunión de todos los votantes republicanos, que en la primaria lograron en conjunto un sólido 57.8%.
Pero, más allá de sus afiliaciones políticas y preferencias sexuales, DeMaio no cuenta con el apoyo indiscutido de republicanos y de la comunidad gay. En realidad, según datos de agencias, los grupos pro derechos de la comunidad gay dieron su apoyo al aspirante demócrata y grupos de presión conservadores se inclinaron por los otros candidatos republicanos. Y, de acuerdo a ABC, otros representantes republicanos no están contentos con que su partido apoye a DeMaio, quien ha recibido el aval de la directiva partidaria nacional.
Incluso ha recibido ataques. Segú la cadena Fox, hace algunas semanas la oficina de campaña de DeMaio fue vandalizada, sus computadoras destrozadas, los cables de electricidad cortados y los pisos inundados. Al parecer no hay aún claridad sobre los responsables del suceso.
Sea como sea el 35.9% de DeMaio habla por sí solo y él es el candidato con mayor posibilidad de arrebatarle el escaño a los demócratas. Pero la elección de noviembre es otra cosa y no será fácil. Nada está decidido.
