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Date una escapada solo con tu pareja

Debo de reconocer que siempre llego tarde a las modas y tendencias por igual. Por ejemplo, empiezo a consumir arándanos cuando se lleva haciendo por décadas, cambio mi sustituto de azúcar cuando el resto de la gente conocía desde hace años sus efectos dañinos y me enamoro de la canción del verano cuando está por terminar el invierno. 

No le achaco lo anterior a la falta de información. Quizá es que al principio me resisto y espero paciente a que la humanidad pruebe la eficacia de la novedad en turno o bien, que desaparezca opacada por otra más reciente y que contradice contundentemente a su predecesora.

Tiene ya varios años que empecé a escuchar de un fenómeno llamado “date night” o noche de cita. Es un concepto tan popular que incluso el diccionario Oxford lo define como: “Una ocasión concertada de antemano en la que una pareja establecida, especialmente con niños, sale a pasear una noche”. Desconozco el origen y la procedencia de la práctica pero, hasta cierto punto, no es complicado deducir el motivo por el que surgió.

Con la cada vez más frecuente integración femenina a la fuerza de trabajo, los roles dentro de la familia han sufrido transformaciones drásticas. En el mejor de los casos el hombre participaen éstas —aunque no pase tanto como a ellas les gustaría— pero incluso así, dividirse entre trabajo, niños y hogar es una labor monumental que requiere una habilidad multitarea sorprendente. Aun cuando no haya hijos de por medio, después de una larga jornada laboral, de aguantar ineptitudes y problemas que nunca tuvieron que haber surgido, de errores humanos, ineficiencias y negligencias, ¿cuántos minutos del día se destinan al amor?

Una escrupulosa organización es el mayor secreto para saber llevar la vida adulta y, aunque suene desconcertante, forzar un día a la semana para tener una “cita” con la pareja, a simple vista, parece ser el mejor remedio.

Todo el mundo sabe que la espontaneidad es uno de los principales combustibles para el amor y fijar una noche para convivir con el ser amado suena casi antinatural. Pero también es una verdad inequívoca que el mundo moderno y sus rutinas, los deberes y las obligaciones que rigen la cotidianidad, suelen aplastar cualquier conato de romance entre ellos.

Arreglarse una noche, elegir un restaurante en boga, probar platillos desconocidos, entrar solos a una sala de cine, tomarse de la mano, beber unas copas de más y terminar “haciéndolo” en la cocina como cuando salían las primeras veces no se escucha tan mal, sobre todo si se llevan varios años en una misma relación. Sin embargo, creo que el mayor beneficio de seguir esta actividad tan ‘ñoña’ es no perder contacto con el otro.

¿Hace cuánto tiempo que no hablan, no recapitulan esos sueños que quedaron postergados o, simplemente, se ponen al día con sus vidas? No importa que despierten juntos todas las mañanas, eltomarse un momento para conversar es un hábito que requiere de ejercicio y constancia, de soltura y dedicación, pero sobre todo de confianza.

Parece paradójico, pero mientras transcurre el tiempo y la familiaridad incrementa, las brechas entre ambos se dilatan, al grado que cuando se ven obligados a sentarse frente a frente en una cafetería o restaurante, no cruzan ni una sola palabra.

Por eso, al igual que ahora le pongo stevia a mi café para endulzarlo, elijo los productos orgánicos sobre los que no lo son y tengo un auto que casi no contamina, creo que instauraré una noche de cita a mi rutina semanal para mantener sana mi relación. Prefiero llegar tarde a las modas y tendencias actuales a no llegar en absoluto.

¿Vives en pareja? ¿Cuánto tiempo destinan a estar juntos y vivir el romance?

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Bruce Villatoro Prensa QuienOpina.com

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