Tegucigalpa, Honduras.
Juan José Rendón, el venezolano jefe de campaña de Juan Manuel Santos, que debió renunciar por vincularselo a dinero del narcotráfico, tiene fama de excéntrico, fue gurú de los principales opositores al chavismo y gestor del triunfo en 2010 del presidente colombiano que ahora aspira a su reelección y de Porfirio Lobo en Honduras.
Amado u odiado, JJ, como se lo conoce a este experto publicista al que muchos definen como el «rey de la campaña sucia», asesoró al opositor Henrique Capriles, en Venezuela; a Alvaro Uribe, en Colombia; a Enrique Peña Nieto, en México, y, con menos éxito, a Francisco de Narváez, en Argentina.
Ahora debió renunciar porque el capo mafioso colombiano Javier Antonio Calle Serna, alias Comba, le dijo a la Fiscalía desde Estados Unidos que varios narcos hicieron una «vaca» de 12 millones de dólares que le entregaron a Rendón «para que cabildeara esta propuesta» con Santos.
Aludía a un plan suscripto por varios jefes narcos en 2011 para entregarse a cambio de evitar su extradición a Estados Unidos y otros beneficios, que finalmente no prosperó, pero que dejó la duda de qué pasó con esos millones de dólares, y que difundió el diario El Espectador y la revista La Semana a 20 días de las elecciones presidenciales del 25 de mayo en Colombia.
Rendón, de 46 años, un budista zen confeso, que siempre viste de negro con ropa que diseña personalmente, y en Argentina trabajó en la campaña de 2011 de Francisco de Narváez, también es acusado de «soberbio» y «misógino».
Rendón, vive la mayor parte del tiempo en Miami, «por razones de seguridad», dice, ya que el presidente venezolano Nicolás Maduro, lo acusa de «terrorista mediático» y «agente de la CIA» estadounidense, y él asegura que corre peligro en su patria.
De hecho, la ministra venezolana de Comunicación, Delcy Rodríguez, pidió en 2013 que Interpol aprese a Rendón acusado de violencia de género.
