Posiblemente el mejor ajedrecista que ha existido, Garry Kasparov tiene una nueva misión. Espera convencer al mundo de que la mayor amenaza de inestabilidad no es el Estado Islámico, Al Qaeda o Corea del Norte. En lugar de eso es Vladimir Putin, quien fuera presidente de Rusia del 2000 al 2008 y quien ha vuelto a serlo desde el 2012.
En una entrevista con Bianna Golodryga, periodista de Yahoo News y Finance, Kasparov resumió sus motivos para creer que Putin debería ser lo que despierte la preocupación del mundo. Cuestionó que Barack Obama tardara tanto en abordar la agresión de Putin contra Ucrania –que finalmente resultó en la anexión de Crimea.
Y aunque aprueba el discurso del presidente de EEUU en la ONU –donde calificó la invasión rusa en Ucrania como una ideología de “la ley del más fuerte” retrógrada– de todos modos cree que las acciones dicen más que las palabras. Kasparov se mostró sumamente crítico de lo que él considera la indiferencia europea hacia las acciones de Putin, y compara la despreocupación del mundo con la situación que llevó a la Segunda Guerra Mundial.
Kasparov llama al grupo miliciano Estado Islámico (o EI, también conocido como EIIL) una distracción que desvía la atención del mundo. Le parece hipócrita que Estados Unidos y otros aliados occidentales hayan estado de acuerdo en suministrarles armas a los rebeldes sirios que luchan contra el EI, al tiempo que rechazaron una petición similar de Ucrania.
En lo referente a las actuales sanciones impuestas contra Rusia, Kasparov cree que en cierto momento perjudicarán no solo a la economía rusa, sino también a Putin y a su círculo de allegados. Sin embargo, para que eso suceda, piensa que es necesario que las sanciones permanezcan en vigor al menos hasta marzo del 2015.
Añade que Putin se valdrá de los enormes suministros de gas natural de Rusia como ventaja ante lo que llama el “frío invierno que se acerca”, para amenazar con dejar de abastecer a Europa y a otras antiguas repúblicas y naciones satélites soviéticas.
Kasparov teme que la amenaza sea suficiente para persuadir a que se reduzcan las sanciones. También cree que Putin le está diciendo a su círculo cercano, compuesto por los líderes empresariales más ricos y poderosos de Rusia, quienes enfrentan las ramificaciones de las rígidas sanciones, que los gobiernos occidentales “pasarán las cosas por alto. Al igual que antes, capitularán. Conseguiremos lo que necesitamos”. Kasparov está convencido de que Putin puede ver que el mundo le hace amenazas vacías. “Juega póquer mientras el resto del mundo juega ajedrez”.
Kasparov, quien alguna vez expresó interés en obtener una candidatura para las elecciones presidenciales del 2008 y que en años recientes se ha convertido en un activista anti Putin, evadió la pregunta de si buscaría un puesto público.
En lugar de eso, su respuesta dio que pensar: “deberíamos olvidarnos de que el poder cambie de manos en Rusia durante el proceso electoral. Temo que no será un proceso muy legítimo y que en un futuro podría terminar con el colapso del país”.
Sus opiniones políticas han afectado su carrera y aspiraciones profesionales. Apenas el mes pasado, Kasparov perdió las elecciones presidenciales para la Federación Internacional de Ajedrez ante Kirsan Ilyumzhinov, un controvertido multimillonario que tiene lazos con Saddam Hussein, Muammar Gaddafi y Bashar Al Assad. (Además, Ilyumzhinov cree no sólo que el juego fue inventado por extraterrestres, sino que él mismo fue secuestrado por extraterrestres hace años. “Sí, lo creo”, respondió Kasparov cuando se le preguntó si las elecciones fueron manipuladas).
En cuanto al futuro, Kasparov pronostica días oscuros siempre que Putin se mantenga en el poder. Cree que la Copa del Mundo 2018, que está previsto que se realice en Rusia, debería ser trasladada a otro país. Pero eso es en el futuro, indica Kasparov, quien añade que actualmente se concentra en que “el invierno se acerca”.
