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Las armas que librarán las guerras del futuro

1. La llegada masiva de drones

Los drones -aviones u objetos voladores sin piloto- serán pronto un objeto cotidiano. En Estados Unidos empezarán a hacer vuelos comerciales regulados en septiembre de 2015, pero ya hace tiempo que se prueban y hacen proyectos iniciales. Otros países como Australia y Canadá ya tienen las leyes en marcha.

Los drones tendrán muchas más funciones que el puro uso militar, pero así empezaron. El gobierno de Estados Unidos ha disminuido su inversión en la fabricación común de drones armados por dos motivos: falta de presupuesto y el final de las guerras. En 2014 además la administración Obama los ha usado -de momento- menos, pero no los ha eliminado de sus opciones. No debe ser ya noticia quelas guerras producen crecimiento económico y que cuando se acaban algunas industrias deben buscar nuevos usos no garantizados a sus tecnologías.

Hoy en principio solo tienen drones armados Francia, Alemania, Italia, Turquía, Reino Unido, Rusia, China, India, Irán e Israel. Otros países están en fase de desarrollo. En unos años, cualquier país que lo pretenda tendrá sus drones armados.

No todos los drones tienen las mismas capacidades ni precisión. El más letal hoy es probablemente el MQ-9 Reaper (“segadora” en español). Aquí una operadora cuenta sus funciones a partir del minuto. Es curioso cómo usa eufemismos para sentirse más cómoda con la capacidad letal de un drone: “entrar en situación de empleo de armas” en lugar de “entrar en combate”, “personal enemigo” en lugar de “militantes” o “terroristas”, “enfrentarse” en lugar de “atacar” o “matar”.

Las empresas norteamericanas que dominan la producción deben esperar ahora el permiso del gobierno para venderlos a países extranjeros. El Departamento de Estado regula a que Estados pueden exportar determinada tecnología militar. Otros países tienen menos reparos: China por ejemplo ya vende sus drones a Arabia Saudí. Son drones, claro, menos sofisticados.

La proliferación del uso civil y comercial de los drones ofrece opciones extraordinarias: hay drones para explorar minas, Amazon espera que transporten objetos, hace más fácil el seguimiento de la vida salvaje o permite que los poderes públicos inspeccionen zonas hasta ahora inaccesibles -azoteas, por ejemplo.

A menudo oímos que la nueva economía solo destruye empleo. Los drones en cambio son un sector que ofrece montones de nuevos oficios: el más básico es piloto a distancia. Como con todo mercado nuevo, su potencial a corto plazo es extraordinario.

Pero como toda nueva tecnología, tiene usos más dudosos: el drone antidisturbios, por ejemplo. Su misión será controlar protestas y podrá lanzar o usar balas de pintura, gas pimienta, balas de goma, láseres cegadores, altavoces. La noticia más inquietante es que su primer comprador no es ningún cuerpo de policía público, sino una multinacional minera. El drone será un elemento más de la seguridad privada.

El director de la empresa sudafricana que fabrica ese drone antidisturbios, Hennie Kieser, lo defiende así: “No podemos permitirnos otro Lonmin Marikana [una huelga minera en Sudáfrica reprimida en 2012 que dejó 44 muertos] y si quitamos la policía a pie y usamos tecnología no letal, creo que todos estaremos más seguros”.

Con la eclosión de los drones, hay una noticia que ha quedado bastante disimulada: los drones también se estrellan. Desde 2001 ha habido más de 400 accidentes de drones en todo el mundo, el doble que accidentes en vuelos de aerolíneas comerciales. La diferencia es que nadie ha muerto aún a causa de un drone. Pero la legislación para su uso libre y privado no será fácil.

Pronto habrá además otro tipo de drones en el aire, aunque poco más arriba: los zepelines drone-satélites. Son un invento francés y pueden hacer funciones de drones o de satélite. Está a medio camino entre los dos.

2. La pistola de rayos X

Esta pistola no dispara. Los rayos X tradicionales sirven para hacer radiografías. Ahora una empresa ha conseguido hacer un aparato -que llaman «pistola»- que reúne tres grandes novedades: un tamaño portátil, que el rayo X no hace fotos sino una imagen continua y que se ve en directo lo que hay al otro lado del material opaco.

Su uso es obvio: detección de drogas, dinero y explosivos en fronteras y puestos de control. Su futura evolución sería hacía unas gafas -aunque en humanos, como en el escáner del aeropuerto, tendría usos de moralidad compleja-, pero de momento será imposible porque el tubo de rayos X necesita más espacio del que permiten unas gafas.

Quizá la versión “gafas” podría parecerse al antifaz enorme de realidad virtual de Oculus, pero son solo especulaciones. De momento, todo lo que se ha logrado desarrollar -aunque aún no comercializar- son unas lentillas que permitirán ver mejor de noche.

3. Los vehículos sin conductor

Google ha puesto en marcha su coche sin conductor. El ejército americano también tiene ya de pruebas su tráiler sin conductor. El objetivo es evitar ataques o atentados contra los conductores de convoyes que llevan material a bases en el interior de Afganistán u otras zonas en conflicto.

En el vídeo se puede ver además de los camiones en marcha, las zonas de la base de Fort Hood (Texas) que los soldados usan para practicar combates, con sus imitaciones de minaretes.

Los camiones no son el único vehículo que podrá funcionar sin alguien al volante. También se han hecho pruebas con una versión del helicóptero más célebre del ejército americano, el Black Hawk. El Pentágono tiene un interés claro en recortar gastos y personal.

4. No seremos invisibles pronto, pero se hace algo con motos

Desde hace años se investigan metamateriales que reflejen la luz que reciben de modo que no se vea el objeto que forman. Es más fácil de decir que de idear y fabricar. Por ahora se ha obtenido un tipo de material que lograría disimular vehículos quietos, pero nada en movimiento. La puesta en práctica va para largo.

Como quizá el otro gran debate militar del siglo XXI: las guerras de robots autónomos y sus decisiones éticas. La inversión militar sigue por ese camino, pero no parece que vaya a dar con algo definitivo pronto.

Más fácil que la invisibilidad serán vehículos furtivos, indetectables a radares o por ruidos. Los dos helicópteros que se usaron en la misión para matar a Osama bin Laden en 2011 eran de este tipo. Los radares paquistaníes no pudieron detectarlos. Ahora el ejército tiene también a disposición motos silenciosas hibridas eléctricas que pueden servir en misiones determinadas. Quien viva en Los Ángeles puede ver alguna en el cuerpo de policía.

5. Las pistolas de plástico tampoco cambiarán el mundo

Las pistolas que pueden imprimirse en 3D son un artilugio tremendo. Pueden mejorarse, pero de momento solo son un problema donde las armas están prohibidísimas, como en Japón, donde a principios de mayo detuvieron a un joven de 27 años por tener estas pistolas en casa. Aquí puede verse un vídeo de cómo la montó.

En Estados Unidos el debate se ha centrado más en las cuestiones legales que en el peligro real que generan. Es más barato comprar un arma en el supermercado que adquirir una impresora y montar una en casa. Pero el gobierno no quiere igualmente que sea tan sencillo. Otro problema es que de momento no hay munición de plástico.

Estos cinco son algunos de los avances en industria con fines militares o de seguridad. Se hacen muchas más cosas impresionantes, pero la inmensa mayoría no resultan o no está claro para qué pueden servir (ojo al 1:15 minutos):

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Bruce Villatoro Prensa QuienOpina.com

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