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Enormes ranas causan estragos en una isla americana

 

Parececiera que se tratara de un aumento de las apariciones de lobos grises en las granjas de la zona o de una avalancha de langostas voraces, aparecidas de golpe y en cantidades astronómicas… Pero no, se trata simplemente de gigantescas ranas toros, aunque inauditas para los vecinos de la región.

Esta semana las autoridades de la isla de Vancouver, en la Columbia Británica, en Canadá, han manifestado su preocupación ante la proliferación de ranas toro americana de proporciones inusitadas.

Russ Schut, un carpintero que aprovechaba su día de asueto para pescar en Sproat Lake, en «un estanque en el medio de la nada», como declaró a la prensa su madre, Lisa Krausse, quedó estupefacto cuando en la punta de su hilo de pescar apareció con algarabía una enorme rana toro de dos pies de largo y alrededor de dos kilogramos de peso.

Al momento, el hombre tuvo la ocurrencia de hacerse una fotografía con ella –como si se tratara de un magnífico pez espada—y seguidamente la regresó a su sitio en la laguna. La foto en cuestión se hizo viral en Facebook en muy pocas horas, según un artículo de The Vancouver Sun.

Sin embargo, este pescador no tenía idea de que se trataba de un ejemplar de una especie invasora que amenaza preocupantemente la existencia de criaturas nativas.

La razón de este desproporcionado incremento está en que en esta región estos anfibios no se ven acechados por sus habituales depredadores: caimanes, serpientes de agua e incluso el Martín pescador, como sí ocurre en el sureste de los Estados Unidos, de donde son oriundas. Esto explica también su desmesurado tamaño.

De manera que logran vivir más tiempo y, de paso, se convierten ellas mismas en depredadores con un alto índice de éxito. “Se están comiendo todo lo que les quepa en la boca”, se les escucha decir a todos los habitantes de la isla.

«Son grandes y voraces», declaró Gail Walin, del Consejo de Especies Invasoras de la Columbia Británica al Alberni Valley Times.

Por su parte, Stan Orchard, un contratista dedicado a la caza de la rana toro, radicado en Victoria, afirmó al National Post de Canadá: «Se están comiendo salamandras, serpientes y tortugas recién nacidas, también los pájaros cantores que bajan hasta la orilla para beber agua, crías de patos, aves acuáticas…, todo lo que se ajuste a sus bocas».

Se estima que la rana toro americana podría haber sido introducida por primera vez hace unos cinco años cerca de Sproat Lake, en el extremo sur de la isla de Vancouver. Walin defiende la teoría de que pudieran haber sido introducidas por la gente con el objetivo de vaciar sus estanques, probablemente sin consciencia de las consecuencias ambientales de este acto.

La Universidad de Victoria está estudiando la velocidad de propagación de las ranas toro. Si, como relata el National Post, la rana atrapada por Russ Schut tenía el tamaño de un conejo, bien pronto las autoridades de la isla de Vancouver tendrán que tomar medidas más serias para atenuar las consecuencias de su propagación.

No nos extrañe, pues, si en verano esa región del oeste canadiense se convierte en un destino turístico para el conocimiento de esta singular especie y, de paso, para inculcarle a nativos y a visitantes el consumo de sus exquisitas ancas de rana.

 

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Bruce Villatoro Prensa QuienOpina.com

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