Algunas experiencias globales desmantelan juicios y conceptos tradicionales sobre la educación. Estas ideas salieron a relucir durante las evaluaciones llevadas a cabo por la empresa de sistemas de aprendizaje Pearson, cuyos resultados en cuanto a desempeño por países dimos a conocer hace unas semanas en Guía para estudiantes.
Pearson entrevistó a siete expertos internacionales en materia de educación como complemento a la investigación, quienes identificaron las tendencias globales en el desarrollo de habilidades diversas (cognitivas, afectivas y prácticas). Les presento algunos puntos clave que salieron a relucir:
1) La mitad del crecimiento económico en los países desarrollados en la última década provino de la mejora de la combinación de habilidades cognitivas y prácticas en la formación de niños y jóvenes. De acuerdo con investigaciones realizadas en Estados Unidos –país donde continuamente se monitorean y se producen debates puntuales sobre las prácticas y filosofías educacionales- los estudiantes suelen graduarse de la licenciatura sin las competencias y destrezas para enfrentarse a la vida profesional.
2) Ya no sólo se trata de desarrollar la lectura, la escritura y la aritmética en los planes de enseñanza, habilidades que continúan siendo críticas en la mayoría de los países tanto desarrollados como subdesarrollados. La clave radica en crear las condiciones a nivel de sociedad para incentivar las habilidades afectivas: comunicación, liderazgo, inteligencia emocional, trabajo en equipo, espíritu empresarial, y resolución de problemas. Es decir, se debe abogar por una educación desde la casa y la escuela que considere el aprendizaje como una práctica social. El proceso de enseñanza debe estar mediado por el trabajo en grupo, la creatividad a partir de las necesidades afectivas, las actividades en contexto, y la aplicación de los conocimientos a la resolución conjunta de problemas.
3) Cuantas más habilidades se adquieran temprano en la vida, cuanto más las personas se basarán en ellas en el futuro. De modo que el énfasis en la educación en edades tempranas es decisivo para el éxito de los estudiantes en grados futuros, algo que ya hemos expuesto en otros análisis. Las habilidades que se adquieren a lo largo de la vida dependen mucho de los cimientos creados durante la infancia no solo desde la escuela, sino desde la familia y la comunidad.
4) La educación a bajo costo es esencial para el desarrollo de las sociedades. Lo demuestran los sistemas educativos de Finlandia y los asiáticos, de los que hablamos hace dos semanas. Finlandia, por ejemplo, se sostiene a partir de un sistema público, mientras los asiáticos combinan las opciones privadas y públicas, pero con un alto respaldo a las segundas pues con una inversión de peso de parte de instituciones estatales los sectores más vulnerables de la sociedad pueden acceder a una educación de calidad.
5) La tecnología está sobrevalorada. Nota del informe: «La tecnología puede ofrecer nuevas vías en la educación… pero no es la panacea. Hay poca evidencia de que la tecnología por sí sola ayude a las personas en realidad a desarrollar nuevas habilidades”.
