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Por qué ya no quieren ser ciudadanos de EEUU

Posan orgullosos con la bandera, cantan el himno a voz en grito y disfrutan cada triunfo de su país, sin embargo cada vez más estadounidenses, una sociedad patriótica por excelencia, están renunciando a la ciudadanía, dejando atrás años y años de experiencias y recuerdos. Las razones, como no podía ser de otra manera, están muy relacionadas con el dinero y la carga impositiva.

El asunto ya se ha convertido en un nuevo quebradero de cabeza para las autoridades.

Y es que los datos no mienten; cada año que pasa más estadounidenses, que están viviendo en otros países, se dirigen al consulado, levantan su mano derecha, pronuncian el juramento y dejan de ser ciudadanos del lugar que, en la mayor parte de los casos, les vio nacer y crecer.

Hasta el momento, en los tres primeros meses de 2014, ya han sido 1.001 los que han renunciado a la ciudadanía, según datos de las oficinas de Estados Unidos en el extranjero. Esta cifra va camino de batir el record anterior de renuncias, que es de 2013 con 2.999.

Lo cierto es que son datos altísimos, que han ido agravándose en los últimos años. Concretamente en los últimos 5 han sido casi 8.000, mientras que en la década anterior apenas eran 5.000, es decir en la mitad de tiempo prácticamente se ha doblado el número de estadounidenses que ya no quieren serlo.

La obsesión de las autoridades del país porevitar la evasión fiscal y la férrea persecución para tener localizado el dinero ha afectado también a los expatriados, que incluso han tenido que sufrir investigaciones y multas por no estar pagando impuestos en Estados Unidos.

“Hemos llegado al punto en el que los ciudadanos americanos de clase media que viven en el extranjero se ven obligados a renunciar, sobre todo si tienen activos y están buscando la jubilación debido a los impuestos, los trámites y las enormes multas potenciales”, revela John Richardson, un abogado de Toronto con nacionalidad canadiense y estadounidense.

Cuando un expatriado renuncia, no queda liberado de los impuestos que adeuda de años pasados, pero sí logra evitar más impuestos y multas para ellos y sus familias en los años venideros. Es una forma de protegerse, mientras que siguen cumpliendo sus obligaciones impositivas en el país que les ha acogido.

Este crecimiento exponencial del rechazo a la ciudadanía se debe a que funciona el boca a boca y entre los estadounidenses que viven fuera se va extendiendo la información de a qué se enfrentan si siguen siendo estadounidenses sin vivir en el país. La renuncia parece convertirse en la única opción.

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Bruce Villatoro Prensa QuienOpina.com

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