BEIJING.— Los familiares lloraban inconsolables. Hombres y mujeres casi se desmayaban mientras eran sostenidos por sus seres queridos, abrumados tras 17 días de espera para conocer la suerte de los pasajeros y tripulantes del avión desaparecido de Malaysia Airlines.
El primer ministro malayo Najib Razak indicó el lunes por la noche en un anuncio televisado desde Kuala Lumpur que no hay duda alguna de que el vuelo 370 cayó en el sur del Océano Indico.
Los familiares de los pasajeros fueron convocados a un hotel en Beijing cerca del aeropuerto para escuchar la noticia, y unos 50 acudieron a la cita. Al concluir la conferencia abandonaron el lugar en medio de evidentes muestras de dolor y pesar.
Una mujer se desplomó de rodillas mientras gritaba «¡Mi hijo, mi hijo!».
Varios equipos médicos llegaron al Hotel Lido con camillas y un anciano fue sacado del salón de conferencias en una de ellas, con la cara cubierta por una chaqueta. Minutos después, una mujer de mediana edad fue sacada en otra camilla, con el rostro de color ceniza y los ojos en blanco, perdidos en la distancia.
