Dentro de los planes de Hitler de imponer suTercer Reich no solo estaba Europa, sino quesus aspiraciones de expansión y dominio se encontraban a lo largo y ancho del planeta, el cuál quería ir conquistando en diferentes operaciones creadas a propósito para ello.
África y el Próximo Oriente era una zona geográfica por la que tenía una especial predilección, siendo fundamental tomar Egipto y controlar desde ahí todo el Mediterráneo. Para ello confió en uno de sus hombres más importantes: Erwin Rommel, quien pasaría a la historia por su apodo de‘Zorro del Desierto’.
La impecable hoja de servicios de Rommel estaba llena de triunfos y grandes méritos, lo cual sería de gran ayuda de cara a conquistar la tierra de los faraones con la colaboración de la potente fuerza militar nazi conocida comoAfrika Korps. Pero lo que no se esperaba el Zorro del Desierto, a la hora de intentar tomar la ciudad de Alejandría, es que se encontraría con un plan perfectamente elaborado y llevado a cabo por alguien totalmente neófito en estratégica militar y que provenía del mundo del espectáculo y las varietés.
Su nombre era Jasper Maskelyne y era un afamado mago-ilusionista que llevaba varios años de carrera llenando todo tipo de teatros en su Inglaterra natal. El estallido de la guerra y los posterioresbombardeos nazis sobre Londres provocó que muchos de sus espectáculos quedasen sin apenas público, por lo que optó en presentarse como voluntario para servir a su país.
Pero su edad era un impedimento, ya que contaba en aquel momento con cerca de 40 años; una edad en la que la mayoría de militares ya tenían una sólida carrera y ocupaban algún puesto en la cadena de mando. A pesar de ello y tras una insistencia continua, el ejército británico decidió dejar que Maskelyne se alistase y le encomendó tareas de camuflaje en el Real Cuerpo de Ingenieros en Egipto.
Sus primeras misiones eran simples trabajos de pintar carros brindados de forma que quedasen camuflados, pero la fortuna hizo que conociera al general Archibald Wavell con quien entabló una amistad que le permitió poder darle algún consejo sobre su parecer en qué hacer ante un inesperadoataque nazi a Alejandría y cómo crear unas increíbles ilusiones visuales que despistarían por completo a los alemanes.
Y así es como lo convenció para camuflar la ciudad, la noche del 22 de junio de 1941, dejándola totalmente a oscuras y creando una falsa Alejandría en la bahía de Maryut, donde logró recrearla a base de edificios de cartón y focos. El plan de Maskelyne fue totalmente acertado, consiguiendo que los pilotos de la Luftwaffe lanzaran sus bombas sobre ese otro lugar.
Había funcionado tan bien que, a partir de aquel momento, el ilusionista contaba con todo el respaldo de sus mandos, quienes pusieron a su disposición un equipo de hombres que serían conocidos como‘la banda mágica’.
El siguiente objetivo era camuflar y proteger por completo el Canal de Suez, otra de las ambiciones de los nazis. Pero los 163 kilómetros que medía se convertían en una misión complicada, por lo que optó por una idea mucho mejor… si no podían camuflarlo lo que harían sería despistar y aturdir a sus atacantes con ráfagas de luz.
Para ello se instalaron un buen número de focos refractores unidos entre si y que podían moverse. Varios de esos grupos de focos fueron colocados a lo largo del canal, provocando las luces que desprendían que no se pudiese ver absolutamente nada e incluso llegase a cegar la vista de los pilotos.
Para comprobar que ese método sería del todo efectivo, la noche del 21 de septiembre, Maskelyne decide sobrevolar unos focos de prueba colocados cerca de Alejandría y para ello toma un avión de las fuerzas armadas acompañando a un experimentado piloto
En el momento de acercarse se encendieron los potentes focos y fue tal el efecto cegador que dejaron totalmente aturdido al piloto, provocando que el avión estuviese a punto de estrellarse al caer en picado, aunque gracias a la sólida experiencia del aviador logró remontar el vuelo y salvar sus vidas.
La prueba había sido un éxito, ahora solo debían ponerlo en práctica a lo largo del Canal de Suez y usarlo frente a los nazis de la Luftwaffe. Y tal cual como se imaginaron que funcionaría pasó. Ninguno de los pilotos fue capaz de bombardearlo, quedando cegados por los efectos provocados por los reflectores.
Este fue un aporte vital para salvaguardar Egipto de la invasión del ejército alemán.
Los siguientes años de servicio en la IIGM, Jasper Maskelyne se dedicó a diseñar un buen número de planes de camuflaje e incluso un ejército fantasma en la decisiva batalla de El Alamein.
