Toluca, a unos 70 kilómetros al oeste de la ciudad de México, se transformó en una localidad fuertemente custodiada por fuerzas militares y policiales que vigilan la cumbre de líderes de Norteamérica, en la que buscan explorar cómo mantener a la región como una de las más dinámicas en materia económica y comercial.
Poco antes del arribo de Obama, un grupo de no más de 200 manifestantes convocados por el principal partido de izquierda intentaron acercarse hacia el centro de Toluca, pero su paso fue impedido por policías estatales.
Por algunos minutos se dio un enfrentamiento, sin que hasta ahora se reporten detenidos ni heridos.
En la ciudad de México, a unos 70 de kilómetros de distancia, varias personas también se manifestaron frente a la embajada de Estados Unidos en el país, sin que se registrara ningún enfrentamiento.
La cumbre de los líderes ocurre tras cumplirse 20 años de la entrada en vigor del tratado de libre comercio de América del Norte, que si bien fortaleció los intercambios ha tenido resultados mixtos sobre todo para México, donde no se cumplieron las expectativas de por ejemplo cerrar la brecha salarial con su vecino Estados Unidos o reducir la pobreza.
