David Beckham ha encontrado el primer gran obstáculo en su proyecto emelesero en Miami, ya que el alcalde Miami, Tomás Regalado, enfatizó que Port Miami es un territorio cedido precisamente para actividades portuarias y no para deportivas.
“La cláusula es muy específica y muy clara legalmente. Dice que si los terrenos del puerto no son utilizados para actividades portuarias, esa propiedad revierte a la ciudad de Miami”, afirmó Regalado.
Aunque la postura de Regalado ha sido acuerpada por representantes de cruceros, que no ven con buenos ojos la saturación de tráfico que podría provocar un estadio en esa zona, una versión que ganó terreno esta semana fue precisamente acudir a un referémdum para involucrar el público, que puede opinar si en efecto quiere o no un estadio en el Puerto de Miami.
Desde hace más de dos décadas el contrato de venta dejó claro que el desarrollo del puerto y sus actividades están controladas por el condado de Miami-Dade, siempre y cuando el terreno se dedique a actividades portuarias netamente.
No obstante, la oposición que ha encontrado, David Beckham ha prometido convencer a las autoridades miamenses de la importancia de su estadio y el aporte que podría darle a las actividades portuarias.
El ex jugador del Galaxy no ha presentado la iniciativa de forma oficial al legislativo de Miami-Dade, que le pidió incluir en el mismo un espacio público y carreteras, al mismo tiempo de aclararle que no utilizarán fondos estatales para el mismo proyecto.
