El campeón paralímpico sudafricano Oscar Pistorius, juzgado por el asesinato de su novia, Reeva Steenkamp, en febrero de 2013, fue llamado a declarar este lunes y empezó su testimonio pidiendo perdón, entre lágrimas, a la familia de la víctima.
«Quiero aprovechar esta oportunidad para pedir perdón al señor y la señora Steenkamp», dijo en una voz entrecortada por los sollozos y por momentos apenas audible que obligó a la jueza a pedirle que hablara con mayor claridad.
En el tribunal, la madre de Steenkamp, June, arropada por otros familiares, permaneció impasible.
Pistorius, quien afirma desde el principio que confundió a su novia con un ladrón dijo que «estaba tratando de proteger a Reeva.
Quiero que la gente sepa que ella era una mujer amada cuando se fue a la cama esa noche», agregó.
