Considerado un deporte para millonarios, el cricket ha encontrado gran aceptación entre niños y jóvenes de escasos recursos en Bangladesh, sede del ICC T20 World Cup 2014. Una pelota, un bate y un pedazo de tierra es suficiente para que jueguen sin importar clima y horario.
Para practicarlo tampoco les interesa estar descalzos o utilizar sandalias, mucho menos vestir con un atuendo especial. Lo que quieren niños y jóvenes es jugar por el gusto de disfrutar, por el placer de sentirse libres y contentos en un rincón donde se olvidan de la pobreza.
