El vestido de Kim Kardashian era uno de los más esperados por sus fans y por la prensa de entretenimiento. La curiosidad por saber quién sería el diseñador que escogería la estrella del reality show “Keeping Up With the Kardashian”, para confeccionar su traje de novia invadió las redes sociales.
Muchos hacían sus apuestas y casi aseguraban, que tras el brunch que le ofreciera Valentino en su palacio de París, le tocaría dicha tarea al prominente diseñador italiano, pero no fue así.
Riccardo Tisci, director creativo de la casa francesa Givenchy tuvo el honor de hacer el vestido de la llamada “Princesa de América” (título sarcástico otorgado por muchos de sus detractores).
Sin embargo, le guste o no a los más acérrimos críticos de Kim, la nueva esposa de Kanye West, escogió a un genio de la moda para diseñador su ajuar de novia. La más famosa del clan Kardashian utilizó un modelo de cola de sirena, en transparencias y bordados Givenchy Haute Couture, convirtiéndola en una sutil y hermosa desposada. Sin ironías, Kim lucía preciosa (por no decir espectacular, así como le gusta hacer de su vida un espactáculo) en su tercer enlace nupcial. Tal vez, ella se amparó en el dicho “a la tercera va la vencida”. ¿Y por qué no? Todos, hasta ella, tienen derecho a luchar por su felicidad. La socialité buscó que su enlace con el mogul Kanye West fuera de buen gusto y su ajuar inolvidable.
