En esta entrada nos enfocaremos en un sistema asiático de enseñanza que se extiende a todo el mundo, aunque se conoce y practica con notable éxito desde la segunda mitad del siglo XX. Se trata del método Kumon, que desde hace unos pocos años se encuentra en expansión en occidente (Europa y Estados Unidos), introducido por iniciativa de profesores de primaria y secundaria en instituciones privadas, fundamentalmente.
Este sistema fue ideado en 1954 por Toru Kumon, un profesor de matemáticas japonés, con el objetivo de ayudar a su hijo, de nombre Takeshi, que tenía problemas con la asignatura. Estudiando durante menos de media hora al día, Takeshi llegó a resolver ecuaciones integrales cuando cursaba sexto grado de primaria.
Posteriormente, Kumon comprendió que una buena formación en la comprensión de la lectura era imprescindible para desarrollar la capacidad de estudio. Se trata de proporcionar los medios para aprender por uno mismo, mediante la adquisición de hábitos de estudio que facilitan la concentración en las tareas sin la supervisión constante de padres o maestros. Pero algunos críticos dicen que Kumon deja poco margen a la creatividad del individuo.
Media hora, dos días a la semana, como base
Según el Kumon, con unos minutos de dedicación al día, los resultados a largo plazo son espectaculares: el alumno interioriza una rutina de trabajo y disfruta de las ventajas de ser disciplinado. El método está dividido en diferentes niveles (21 niveles para matemáticas y 27 para lectura), que abarcan desde educación infantil hasta bachillerato. Al estudiante se le realiza un test al inicio para comprobar en qué nivel debe comenzar.
Está estructurado de forma que no se puede pasar a un nivel sin haber adquirido las habilidades y conocimientos del que le precede. Existen centros Kumon en todo el mundo, además de que muchos colegios lo han incorporado como actividad extraescolar. Es suficiente con practicarlo dos veces por semana durante aproximadamente media hora, dedicándole tan sólo unos minutos el resto de los días. El papel de los padres es asegurar que los hijos realicen las tareas, y corregir los ejercicios (con una plantilla que les facilitarán en el centro) de modo que los niños aprendan de sus propios errores.
En España lo adoran
Los padres que han elegido el Kumon para sus hijos están sujetos a un abono de entre 40 y 70 euros mensuales. Esta suma puede desestimular a algunas personas si tenemos en cuenta la crisis económica por la que atraviesa España, donde al menos un miembro de las familias -como promedio- se encuentra desempleado. Aun así, los españoles hacen un esfuerzo, según dejan ver las cifras publicadas por el diario El País. El periódico dice que unos 35 mil españoles utilizan sistemas orientales de enseñanzas en colegios o en academias; de éstos, 20 mil aparecen inscritos en Kumon, en unos 229 centros.
La expansión allí, explica, comenzó en 1991. Con el Kumon, escribe El País, hay una vuelta a la «valorización de la cultura del esfuerzo» por parte del alumno, algo que echa en falta la Academia de Ciencias Exactas, la cual no hace mucho lamentaba el deterioro progresivo y acentuado de la formación científica en los niveles primario y secundario.
