Según recomienda un panel de expertos, las embarazadas, los bebés y los niños, las personas con el sistema inmunológico comprometido y los adultos mayores no deben consumir leche cruda o sin pasteurizar pues puede transmitir bacterias como la Escherichia coli y la salmonela de animales enfermos o por contacto con el estiércol.
La pasteurización consiste en cocer la leche a por lo menos 70ºC durante más de 15 segundos y su enfriamiento inmediato para eliminar todas las bacterias que contenga.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, El 97 % o más de los productos lácteos que se consumen están pasteurizados, prohíbe el traslado de leche cruda para el consumo humano entre los estados, pero su venta sigue siendo legal en muchos lugares.
Las comisiones de Enfermedades Infecciosas y de Nutrición de la Academia Estadounidense de Pediatría consideran que debería prohibirse la venta de leche, queso y otros lácteos sin pasteurizar en el país debido al riesgo de transmisión de infecciones.
Aún así, ciertos grupos promueven su consumo porque algunos estudios habían sugerido que está asociado con una reducción del riesgo de padecer alergias y asma, pero los especialistas no han encontrado ninguna evidencia concluyente para respaldar esta noción.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que en el período 1998-2011 se registraron 148 brotes infecciosos asociados con el consumo de leche cruda o productos derivados.
Esos brotes causaron 284 internaciones y dos muertes.
