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Depresión y ansiedad signos del síndrome de ovario poliquístico

Esta semana se dio a conocer que un consenso internacional modificó el nombre del síndrome de ovario poliquístico síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), con el objetivo es corregir la percepción que durante décadas lo limitó a un problema exclusivamente ovárico, lo que dificultó el diagnóstico y tratamiento de miles de mujeres.

De acuerdo con información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la modificación fue publicada en The Lancet tras un proceso global de consulta donde participaron especialistas, organizaciones médicas y pacientes de distintos países.

El nuevo nombre incorpora el carácter “poliendocrino” para destacar la participación de diversos sistemas hormonales y “metabólico” por la relación con resistencia a la insulina y riesgos cardiometabólicos.

La inclusión de “ovárico” reconoce la disfunción ovárica, pero evita presentarla como el único eje de la enfermedad.

El SOMP afecta aproximadamente a una de cada ocho mujeres. En vez de referir únicamente a la presencia de quistes, la UNAM aclara que las estructuras observadas en los estudios de imagen suelen ser folículos ováricos en desarrollo y no necesariamente quistes patológicos.

Sin embargo, no todas las pacientes presentan esta morfología, lo que provocaba confusión clínica y retrasaba la identificación de otras manifestaciones y por ello, la organización de la atención clínica se reorienta para evitar que los síntomas reproductivos sean el único criterio de evaluación.

En este sentido, la UNAM advirtió que la falta de un abordaje integral puede llevar a diagnósticos tardíos o tratamientos parciale.

Depresión, ansiedad y otros síntomas del SOMP

El síndrome ovárico metabólico poliendocrino involucra alteraciones endocrinas, metabólicas, dermatológicas, reproductivas y de salud mental. Entre los síntomas reproductivos se encuentran la menstruación irregular, las alteraciones ovulatorias y la infertilidad.

También se asocia con acné, exceso de vello corporal, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad de hígado graso.

La UNAM subraya que, además de los síntomas físicos, el SOMP también puede manifestarse en el plano mental, ya que la depresión y ansiedad figuran entre los signos que afectan la calidad de vida de quienes viven con esta condición.

Las alteraciones metabólicas interactúan con la producción de andrógenos y la función ovárica, lo que puede influir en la aparición de acné, hirsutismo, alteraciones menstruales y anovulación.

El consenso internacional que motivó el cambio de nombre consideró el efecto social del diagnóstico, luego de que diversas pacientes consultadas señalaron que el término anterior reforzaba estigmas relacionados con fertilidad, maternidad o apariencia física.

En algunos contextos, la reducción del síndrome únicamente a los ovarios o la reproducción aumentó la desinformación, la culpa y la ansiedad.

La transición hacia la nueva denominación será gradual. En los siguientes años se actualizarán guías clínicas, materiales educativos, expedientes médicos, sistemas de clasificación y recursos dirigidos tanto a pacientes como a profesionales de la salud.

La UNAM concluyó que reconocer al SOMP como un trastorno multisistémico permitiría diagnósticos más oportunos y tratamientos multidisciplinarios para millones de mujeres. 

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!

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Ruth Corrales Editora QuienOpina.com

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