Entrar en una fraternidad es el sueño de muchos estudiantes estadounidensescuando empiezan la universidad. Pero las tremendas pruebas que tienen que pasar, muchas de ellas bordeando e incluso sobrepasando la ilegalidad y la humillación, les hacen desistir.
Amparados en el código del secreto por parte de sus miembros, poco se sabe de las condiciones para convertirte en uno más de ellos. Sin embargo, Justin Stuart, un universitario de 21 años ha roto el pacto de silencio para contar el tremendo infierno que tuvo que sufrir hace dos años en su intento de ser unmiembro más de la fraternidad Sigma Alpha Epsilon en la universidad de Salisbury en Maryland. Las constantes vejaciones, con las que aún tiene pesadillas, le han llevado a romper con el tabú de no hablar de este tipo de prácticas.
Las fraternidades, también conocidas como hermandades en Estados Unidos, son organizaciones secretas que tienen como objetivo que sus miembros se ayuden durante y después de su vida universitaria. Cuando comienza el curso escolar hacen una serie de duras pruebas a los aspirantes que quieran entrar y una vez que los novatos son aceptados tienen que pagar una cuota semestral.
En el caso de Stuart las pruebas para entrar en Sigma Alpha Epsilon, una prestigiosa y antigua fraternidad fundada en 1856 y con sede en casi todos los estados, se convirtieron en una pesadilla que aún no ha podido superar.
Entre las novatadas que tuvo que soportar destaca el tener que leer los mandamientos de la fraternidad en ropa interior mientras que estaba metido en un cubo de basura lleno de hielo y los miembros vertían agua fría sobre su cabeza con una manguera.
Pero esto no fue lo peor: durante semanas tuvo que soportar que le golpeasen con una pala, forzado a beber alcohol hasta caer inconsciente, llevar pañales y vestirse con ropa de mujer o estar encerrado en un sótano durante 9 horas sin comida, agua o baño, mientras que sonaba una y otra vez una canción heav. Stuart todavía lo recuerda vivamente.
“Sueño con el sótano a veces. Oigo los gritos. Suena como si estuvieran a punto de atacarme. Entonces despierto de mi pesadilla”, cuenta.
El joven, que ahora está en otra universidad, lo compara con Guantánamo y dice que fue “como una tortura”, Llegaron tan lejos con las novatadas los miembros de la fraternidad queStuart decidió denunciarlo a las autoridades universitarias, que inmediatamente pusieron en marcha una investigación, cuyo resultado enfureció a sus miembros.
La universidad suspendió la fraternidad hasta la primavera de 2014 y deberán pasar un periodo de prueba de más de un año a partir de entonces. La indignación por la decisión fue tan grande que algunos de los donantes que ayudan a financiar la hermandad decidieron retirar sus aportaciones.
Desgraciadamente no es la primera vez que esta fraternidad y sus sucursales son acusadas de este tipo de abusos. Más de 15 han sido suspendidas o cerradas desde 2009 debido a nueve fallecimientos relacionados con el abuso del alcohol, drogas o novatadas en los últimos 7 años.
