Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina — Una nueva tragedia sacude el corazón del litoral atlántico hondureño tras la brutal masacre registrada en la comunidad de Rigores, Trujillo, Colón, donde mas de 10 personas perdieron la vida durante la madrugada de este jueves en un hecho que ha provocado consternación nacional, temor colectivo e indignación entre pobladores de la zona.
De acuerdo con reportes preliminares, entre las víctimas mortales figuran hombres, mujeres e incluso integrantes de una misma familia, mientras las autoridades continúan con el proceso de identificación oficial. Versiones obtenidas en el lugar apuntan a que varias de las personas asesinadas serían campesinos o trabajadores vinculados a fincas de palma africana, debido a que muchos portaban botas utilizadas en labores agrícolas.
La escena descrita por residentes resulta devastadora. Los cuerpos quedaron dispersos en el patio e interior de la vivienda donde ocurrió el ataque armado, generando imágenes de profundo impacto emocional para toda la comunidad. Testigos relataron que un grupo de hombres fuertemente armados, vestidos con indumentaria similar a la utilizada por organismos policiales, irrumpió violentamente en la propiedad antes de abrir fuego contra todas las personas presentes.
Uno de los elementos que más conmoción provoca entre vecinos de Rigores es la versión preliminar que indica que tres mujeres asesinadas serían hermanas, lo cual eleva aún más el dolor entre familiares que amanecieron rodeados por llanto, desesperación e incertidumbre.
Equipos de la Policía Nacional de Honduras fueron desplazados hacia la zona para asegurar la escena, iniciar las investigaciones e intentar esclarecer el móvil de la matanza. Sin embargo, habitantes de Trujillo cuestionan la creciente ola de violencia que golpea a Colón desde hace varios años, marcada por disputas criminales, conflictos territoriales, estructuras armadas clandestinas e intensas tensiones ligadas al control de tierras.
Mientras las investigaciones avanzan, familias enteras permanecen sumidas en duelo, miedo e impotencia ante uno de los episodios más sangrientos registrados recientemente en el departamento de Colón. Redacción Ruth Corrales.


