La escalada de violencia del Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS por sus siglas en inglés) y de otros movimientos integristas se percibe en el país con creciente preocupación, sobre todo tras la divulgación en video de las decapitaciones de los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff, perpetradas por ISIS, y las revelaciones sobre personas que nacieron o vivían en Estados Unidos y que han viajado a Medio Oriente para unirse a ese u otros grupos.
En este contexto, un estudio del Pew Research Center realizado entre el 2 y el 9 de septiembre halló que 62% de los 2,002 adultos encuestados estaban muy preocupados por el auge del extremismo islámico en el mundo y 53% por ese fenómeno en Estados Unidos. Si a esas cifras se les suma las de las personas que se dicen moderadamente preocupadas, los porcentajes suben a 84% y 78% respectivamente.
Además, la investigación del Pew halló que 50% de todos los encuestados creen que el gobierno no ha hecho lo suficiente para proteger al país de la amenaza del terrorismo, aunque un 35% cree que no solo sí lo ha hecho sino que además se ha excedido al restringir las libertades civiles, un cambio notable en comparación a julio de 2013, cuando más personas (47%) consideraban que se había demasiado lejos en la restricción de las libertades y solo un 35% creía que el gobierno no estaba actuando como debería ante la amenaza terrorista.
La percepción sobre el riesgo que representa en integrismo islámico varía, con todo, en función de la orientación ideológica de los estadounidenses. Entre los de filiación republicana un 82% están muy preocupados por el auge del fundamentalismo musulmán, cifra que es 60% entre los independientes y 51% entre los demócratas.
También la edad y el nivel educativo son factores, pues los de mayor edad tienden a estar más preocupados, lo mismo que las personas con menor nivel de educación: por ejemplo, el 71% de los mayores de 65 años y el 60% de quienes tienen solo estudios de high school o menores se dicen muy inquietos, cifras que descienden a 31% entre las personas de 18 a 29 años y a 45% entre los que tienen una licenciatura o estudios de posgrado.
Finalmente, la creciente inquietud ante el fundamentalismo islámico va de la mano con un cierto escepticismo o descrédito creciente ante la actuación del gobierno para enfrentar las amenazas reales o potenciales: en 2013 el 26% consideraban que el gobierno en lo general no estaba actuando bien en este asunto, cifra que en 2014 se elevó a 42%, si bien los que opinan que las autoridades sí están haciendo lo debido es hoy del 56% (era 72% en 2013).
El estudio se realizó, cabe señalar, antes del mensaje del presidente Barack Obama en el que anunció que atacará con fuerza aérea a ISIS en Irak, Siria o donde se encuentre, pero que no enviará soldados estadounidenses a realizar operaciones militares terrestres.
Finalmente, el estudio revisa las percepciones del público sobre el Islam y se preguntó si esa religión era más proclive que otras de estimular la violencia: un 50% dijo que sí y un 39% dijo que no. Nuevamente, esa visión es más crítica del Islam entre los republicanos (67%), los evangélicos (70%), los de mayor edad (64%), menor educación (53%) y raza blanca (53%) que, por ejemplo, entre los demócratas (42%), los católicos (53%), los más jóvenes (33%), los más educados (48%) y los afroamericanos (38%) e hispanos (49%).
El grupo más inclinado a considerar al Islam como más proclive a impulsar la violencia sería el segmento de conservadores republicanos (72%) y el menos el de los jóvenes de entre 18 y 29 años (33%).
