Muchos brasileños han demostrado fuerte rechazo a los costos astronómicos de la Copa Mundial de fútbol, pero la afluencia de decenas de miles de turistas de Sudamérica generará sustanciosas ganancias a los hoteles, restaurantes, bares, clubs, prostitutas y taxis.
Uno de los negocios que probablemente se beneficie es el Bar do Bin Laden, un tugurio en Sao Paulo administrado por un imitador del difunto líder terrorista Osama Bin Laden.
Poco después del 9/11, el barbudo dueño del establecimiento, Ceará Francisco Helder Braga Fernandes, captó la atención de las autoridades cuando un cliente denunció que el terrorista más buscado del mundo se escondía en Brasil.
Según The Guardian, la policía se mofó de tal afirmación y él se volvió una celebridad local por su parecido con el hombre que orquestó los ataques al World Trade Center.
