«Trabajaba como contadora pública en forma exitosa y tenía la ambición de llegar a una posición alta en la empresa.
Pero un día el mundo se me dio vuelta y todas mis prioridades y objetivos de vida, como crecer profesionalmente o criar a mis hijos, debieron hacerse a un costado porque no podía dar un paso para caminar sin que me faltara el aire, hasta que caí en una clínica con todos mis órganos colapsados».
Así comienza su desgarrador relato Migdalia Denis, que a la temprana edad de 30 años, padecía disnea (dificultad para respirar), cansancio general, fatiga, mareos, desmayos y retención de líquidos: todos los síntomas de una enfermedad rara llamada Hipertensión Pulmonar (HP), que hoy celebra su Día Mundial para crear concientización y acercar a los enfermos a un tratamiento.
