Todos hemos oído hablar, al menos alguna vez, acerca de la “comezón del séptimo año”, esa crisis que se dice, suele afectar a los matrimonios cuando cumplen 7 años. Pero, ¿es real esta situación? ¿O solo se trata de un mito? ¿Son todas las relaciones vulnerables a caer en la crisis? ¡Descúbrelo!
¿Mito o verdad?
“La duración promedio de los matrimonios en Estados Unidos para las parejas que se divorcian por primera vez es de 7 u 8 años”, sostiene en la revista Psychology Today el experto en Trabajo Social Robert Taibbi. En la misma línea, el portal de la señal de noticias Fox Newshace referencia a datos que arrojó la Encuesta de Ingresos y Participación del programa de la Oficina del Censo del año 2009, la cual dejó ver que las parejas que se separaron, lo hicieron en promedio alrededor de los 7 años de matrimonio y, finalmente se divorciaron un año más tarde.
Si bien las estadísticas indican que podría ser cierta la teoría de la “comezón del séptimo año”, de acuerdo con el psicólogo clínico William J. Doherty, director del Programa de Terapia Familiar y Matrimonio de la Universidad de Minnesota, “el punto de crisis no tiene que ver con los años que llevan casados sino con la etapa de desarrollo del matrimonio y cada vínculo madura a ritmos diferentes”, le dijo al periódico Los Angeles Times y agregó: “No hay nada mágico en torno a los siete años de matrimonio, salvo que la mitad de las personas que van a divorciarse lo hacen en el séptimo año”.
¿Qué sucede a los siete años?
Cumplidos lo siete años, los matrimonios atraviesan un punto de inflexión. “Son momentos en los que se requiere un cambio en el patrón de la relación. En esta etapa las parejas se enfrentan a un mayor riesgo de infidelidad, divorcio, entre otras posibilidades que implican distancia”, destaca en el periódico Los Angeles Times Frank Pittman, psicólogo clínico de Atlanta que se especializa en infidelidad.
Según afirma la psicóloga Kasia Szymanska al periódico británico Daily Mail: “Alrededor de los siete años de matrimonio es probable que seas menos capaz de pasar por alto los defectos del otro y el día a día haga que reduzcan el tiempo que tienen para compartir juntos y también es probable que haya menos pasión en su relación. Además, si tu vida sexual está en peligro y te sientes resentida por esta y otras áreas no resueltas de la pareja, entonces es más probable que mires a otros hombres”.
“Por lo general, las parejas deciden al plazo de siete años tener hijos y la satisfacción marital disminuye drásticamente con el nacimiento de cada niño. Con las complicaciones de la crianza de un niño, la amistad queda fuera de la relación y surge el conflicto”, explica a Los Angeles Times la terapeuta Michele Weiner-Davis. Además, la experta señala que uno de los dos puede empezar a decir frases como: “No solo quiero que me aprecies por ser quien sustenta materialmente el hogar”, o “Te quiero, pero no estoy enamorado de ti”.
¿Se puede evitar la crisis?
Ten en cuenta estos consejos, que podrían ayudarte a esquivar la “comezón del séptimo año”:
- Mantener una comunicación abierta. “Intenta no morderte la lengua y di lo que está en tu mente. Muchas parejas piensan y especulan demasiado antes de hablar o terminan utilizando la distancia para evitar el conflicto. Esto solo conduce a la construcción de resentimiento o desconexión”, sostiene Taibbi en la revista Psychology Today.
- Buscar ayuda. Los doctores Charles y Elizabeth Schmitz aconsejan en el portal Examiner, buscar ayuda profesional: “A veces las parejas acuden a un consejero matrimonial, otros aprenden a que su relación funcione mediante la lectura de libros de autoayuda. Puedes aprender muchísimo de tu relación a partir de lo que los demás conocen y han descubierto”.
- El amor toma mucho trabajo. “A veces determinan que el matrimonio está perdido, pero también puede que descubran que realmente se aman. Si es así, intenten resguardar la relación, comprometiéndose al trabajo duro que se necesita para reconstruir el amor”, sostienen los expertos mencionados anteriormente.
- Escucharse a uno mismo. Taibbi afirma que al ir tan ligero, en piloto automático por la vida muchas veces no tenemos tiempo para detenernos y observar qué nos está pasando internamente, qué sentimos o nos hace ruido. “Tomate tiempo para ti misma, visualiza tus proyectos a futuro y compártelos con tu pareja”, aconseja el experto.
