Si hay algo que a las mujeres nos gusta en esta vida es comprar zapatos. Cuanto más, mejor. Pero además de ver nuestro vestidor lleno de opciones para lucirnos, también nos gusta que nos duren porque la moda es cíclica y siempre volvemos a usar aquello que alguna vez, hace años, ya lucimos nosotras mismas o nuestras madres y abuelas.
Por eso, cuidarlos es fundamental. Y para lograrlo, hay varios tips que puedes poner en práctica. Toma nota:
– Aunque te encanten, encajen perfecto con cada look que elijes y sean cómodos, no uses el mismo par de zapatos durante dos días seguidos. La razón es sencilla: cuando los usas durante varias horas, el calzado recibe la humedad de nuestros pies, que queda en ellos y es preciso evaporarla. Para eso, es recomendable entonces que les des descanso y los airees. Es decir, tampoco los guardes en cajas ni bien te los quitas. Déjalos reposar y una vez que se les haya evaporado la humedad, límpialos para quitarle la suciedad del día y guárdalos. Eso sí: si tienes problemas de humedad en tu vestidor, guárdalos en otro lado.
– Es fundamental darles un cuidado especial a las botas de caña alta. Primero, nunca debes doblarlas y, además, es importante que mantengan su forma por lo que debes guardarlas con hormas de cartones, que puedes hacer tú misma, o incluso puedes usar botellas para poner dentro de la bota y preservar así su forma.
Materiales
Cada calzado es diferente no sólo en forma y color sino, sobre todo, en cuanto al material del que está hecho. Y esa diferencia se traslada también a la hora de cuidarlos, ya que no es lo mismo limpiar y preservar un zapato de cuero que otro de gamuza. ¿Qué debes tener en cuenta?
La gamuza es delicada, por lo que requiere muchos cuidados, no sólo después sino también antes de usar un zapato de este material. ¿Cómo? Aplícale una capa de impermeabilizante apto para gamuzas y así evitarás las famosas marcas que le quedan. Por otro lado, intenta no usar este tipo de calzado cuando hay lluvia, pero si no pudiste evitarlo y el mal tiempo te sorprendió y mojó tus zapatos, entonces deja que se sequen solos. Nunca les apliques calor porque los arruinarás.
El cuero es menos complicado aunque sí requiere sus cuidados como pasarle un trapito húmedo para quitarle el polvo o suciedad y, cada tanto, protegerlos con productos especiales como el betún para mantenerlos con la humedad que precisan para no ajarse.
El charol sólo requiere de un trapo húmedo para limpiar y otro seco para quitarle esa humedad, ya que no es recomendable dejar que se sequen solos porque les quedarán las marcas.
Y si tienes zapatos de tela, simplemente, con cuidado, lávalos a mano, con jabón y cepillo, enjuágalos bien y déjalos que se sequen.
