Los adultos no somos los únicos que necesitamos aprender a controlar nuestro enojo. Los niños también enfurecen, se frustran y violentan. Patean juguetes, golpean las puertas, avientan su ropa, te contestan mal… ¿Cómo reaccionar ante estas situaciones?
“Permitir que la ira fluya no es siempre una buena idea, especialmente cuando pareciera que perdieron el control”, advierte Ana Nogales, psicóloga clínica, en la revista Psychology Today. Añade que tampoco sirve de mucho pedirles “que lo superen” o que “sean buenos” porque “No les enseñará a manejarse en momentos críticos de su vida”.
¿Cómo puedes contener entonces a tus hijos cuando se enojan? La buena noticia es que la calma, igual que la violencia, también se aprende, tal como destaca la Dra. Michele Borba, especialista en educación y crianza, en la revista Parents. Apúntate estos consejos para ayudar a los niños a encauzar su malhumor.
Predica con el ejemplo
Borba recomienda a los padres convertirse en un modelo de calma. “No aprendes a serenarte a partir de un libro, sino al observar a otras personas”, señala. La próxima vez que sientas que revientas de ira cerca de tus hijos, explícales que te sientes “muy enojada” y necesitas salir a caminar un rato para despejarte. De esa manera les brindas una solución práctica.
Cánsalos
En la revista Parenting sugieren decirles a los niños que corran alrededor de la sala o de cualquier espacio amplio de la casa cierto número de veces. Se distraerán, ¡y caerán rendidos del cansancio!
No te contagies
Una de las tareas más difíciles de ser madre es morderse la lengua para evitar contestarles a los niños cuando dirigen su furia hacia mamá. Con suma tranquilidad, explícale a tu hijo que no hablarás con él a gritos, para que incorpore la regla de que en casa los problemas no se resuelven en el calor de la discusión.
Hagan una “lista para calmarse”
Borba menciona en Parents que muchos niños reaccionan con violencia cuando se enojan porque no cuentan con otros recursos para desahogar la bronca. Por esto, aconseja escribir juntos una lista de cosas que los ayudan a calmarse y colgarla a la vista. Pueden incluir distintas actividades, como caminar, cocinar, escuchar música, golpear un almohadón, jugar al básquet, dibujar o cantar.
Enséñale a reconocer los signos del enojo
La ira escala rápidamente así que intentar apagar el fuego en tu hijo cuando ya está ardiendo es mucho más difícil. Borba recomienda enseñarle a identificar las “mechas” y los primeros indicios de que está por incendiarse: sus mejillas se enrojecen, comienza a sudar, la respiración y el pulso se aceleran…
Es importante que los niños tomen conciencia de estos signos que preceden a la tempestad, porque es cuando las técnicas de control del enojo resultan más efectivas.
Otros recursos útiles
La Dra. Nogales añade en Psychology Today otros métodos que puedes enseñarles a tus hijos para que los pongan en práctica cuando sientan que el calor del enojo los invade:
– Hablar con un amigo o un familiar cercano sobre el motivo de su enojo
– Contar lentamente hasta 10
– Respirar hondo cuando sientan que van a reventar
En resumen, prácticamente todas las técnicas que tú pones en práctica para serenarte cuando te sacan de tus casillas, también les servirán a tus hijos para aprender a lidiar con las situaciones de malestar. No se trata de “tragarse” el enojo, sino de dejarlo ir ¡de la mejor manera!
¿Qué haces cuando a tus hijos les agarra un ataque de rabia?
