La menopausia es la etapa en la que tus hormonas te acercan a la posibilidad de resignificar tu vida y hacerla más auténtica. Y para esto te prepara la perimenopausia. ¡Enfrenta el cambio sin temores!
Los primeros cambios
El cerebro femenino empieza a transformarse en la perimenopausia. Las modificaciones hormonales activan una especie de interruptor, que provoca un aumento de la zona del cerebro relacionada con la intuición.
Los lóbulos temporales y la zona límbica se ven afectados por los nuevos niveles de estrógeno y progesterona, lo que podría hacer que te sientas más irritable, ansiosa y vulnerable emocionalmente.
Pero esto no solo es consecuencia de tus hormonas, sino que también se relaciona con la vida que hayas llevado. Este el momento propicio para revisar en qué aspectos necesitas hacer cambios sustanciales. Recuerda que las hormonas solo reflejan lo que hay en el fondo.
¡Despierta!
El escenario para transitar la menopausia como un período de disfrute comienza a prepararse mucho antes de que esta llegue. Una alimentación desequilibrada, problemas de relación, la incoherencia entre lo que quieres hacer y lo que haces son factores que podrían provocar estragos en tu psiquis durante los años reproductivos.
El llamado “síndrome premenstrual”, que suele venir acompañado de dolores y molestias intensas, podría ser el indicador en tu cuerpo de que algo no está bien; que necesitas indagar en tu historia para comprenderla y hacer las modificaciones necesarias.
Si no lo resuelves en ese período, establecerás algo así como una “deuda pendiente” que en algún momento deberás enfrentar… Y la menopausia es el tiempo límite. Si la resuelves, podrías disfrutarla. En caso contrario, padecerla.
Un alto en el camino
Cuando una mujer llega a la mitad de la vida se encuentra, por un lado, con una cultura que le exige lo que debe ser y, por el otro, con su intuición cada vez más activa que le muestra la posibilidad de ser ella misma. Un desafío que muchas veces produce temor.
Con la llegada de la menopausia, la sabiduría interior femenina (que ni la inquisición pudo acallar) resurge como el ave Fénix, ilumina aquellos aspectos que la mujer necesita trabajar para renacer. Medicar los síntomas que surgen, como la irritabilidad, lejos de solucionar el conflicto, lo sofoca y volverán a manifestarse en algún momento con mayor fuerza. Los sentimientos surgen para movilizarte, para mostrarte el camino de sanación interior.
Renacer
A partir de la menopausia, el cerebro femenino se torna más preciso y equilibrado, ya que deja de estar expuesto a los vaivenes hormonales propios del período reproductivo. Ya no cuenta con su circuito de respuesta rápida en la amígdala que, antes del período menstrual, alteraba su visión del entorno, interpretando como negativas situaciones que no lo eran.
Los circuitos que conectan tus emociones seguirán existiendo, pero el combustible que las ponía en marcha descenderá notoriamente. Tal vez, dejes de tener la necesidad de evitar el conflicto, de estar pendiente del otro o de cuidar exageradamente a tu familia. Esa capacidad propia de la mujer de ayudar se proyectará especialmente hacia afuera y quizá, te surja el impulso de participar de actividades comunitarias.
Tal como escribe Clarissa Pinkola Estés, en su libro Mujeres que corren con los lobos: “Si tiene que haber un cambio, debemos protagonizarlo nosotras. Llevamos adentro a La Que Sabe”.
Transitarla naturalmente
La menopausia, técnicamente hablando, dura tan solo 24 horas, aunque no lo creas. Se produce cuando se cumplen 12 meses del retiro de tu último período menstrual. Al día siguiente comienza lo que se denomina “posmenopausia”.
Uno de los trastornos que padecen algunas mujeres que entran en la menopausia es la perturbación del sueño. El ácido graso esencial Omega-3 podría ser una de las mejores soluciones. La dosis diaria recomendada es de 2,5 gramos (0,1 oz), después de la cena. Consulta a tu médico al respecto.
Otro contratiempo pueden ser “los calores”. Prueba controlarlos con una dieta baja en harinas, azúcares y lácteos. Además, un buen regulador hormonal puede ser la hierba Cimicifuga Racemosa, considerada un sustituto natural de la terapia hormonal sintética.
¡Hazte cargo!
A partir de la menopausia, el cuerpo de la mujer muta para convertirse en un dispositivo asombroso de percepción. Puede percibir y ver más allá de lo lineal; observar el todo con una comprensión que a ella misma la asombra.
No permitas que las creencias culturales nublen tus capacidades ni que las situaciones conflictivas que hayas sobrellevado hasta ahora te distraigan. Indaga en tu interior, desenmascara tus miedos y aprópiate de tu sabiduría innata, esa que siempre has tenido y que en esta etapa brilla más que nunca.
Recuerda consultar con tu médico antes de implementar cambios en tu alimentación.




