Mientras miles de niños se concentran en sus estudios tras volver a la escuela, algunos policías del Distrito Escolar Unificado de Compton, California, se preparan para aprender a limpiar los largos cañones de sus rifles automáticos y alistar sus cargadores de numerosas balas. Esa extraña dicotomía, que a muchos les parece improcedente o aberrante, es una realidad en los campus de las escuelas de ese distrito, al sur del área metropolitana de Los Ángeles.
¿La razón? La policía de ese distrito escolar ha sido autorizada a portar rifles de asalto AR-15 entre las armas de cargo, si bien la autorización solo tiene que ver con llevarlos en el baúl de sus autos patrulla en horas de servicio, de acuerdo a la estación de radio pública KPCC.
La presencia de armamento en los espacios escolares ha estado en medio de un candente debate, sobre todo tras tragedias como la de la escuela primaria Sandy Hook, en Connecticut, donde 20 niños y seis adultos fueron asesinados por un sujeto que, entre otras armas, disparó un fusil de asalto similar al que portarán los policías de las escuelas de Compton. Otra arma similar fue usada por otro individuo en el asesinato de 12 personas en una sala de cine en Aurora, Colorado.
Vecinos de Compton han expresado su preocupación por la presencia de los AR-15, pues muchos no están de acuerdo en que una escalada de armas sea la respuesta ante potenciales amenazas, pero según la KPCC la policía de ese distrito escolar lo cree necesario, pues considera que sus oficiales estaban mal armados y preparados en caso de que necesitasen actuar en una situación de tiroteo masivo o un ataque terrorista. Las estadísticas sobre incidencia de esos ataques en escuelas serían inquietantes, señalaron funcionarios escolares a la televisora ABC.
Críticos de esa decisión entrevistados por la radiodifusora KPCC dicen que, en lugar de potenciar el arsenal de sus policías, las autoridades de ese distrito escolar deben realizar mejores tareas de vigilancia cotidiana y citaron una demanda por ‘racial profiling’ presentada contra algunos de sus agentes como asuntos que muestran que la confianza de la comunidad hacia la policía no está precisamente en buen estado. Añadir armas de alto poder en este contexto resulta, para muchos, inquietante.
De acuerdo a la televisora ABC, los oficiales a los que se les asignarán rifles AR-15 serán seleccionados y entrenados. No cualquier policía los portará, al parecer. Y el Distrito de Compton no sería el único en la región que equipa a sus oficiales con ese armamento: los distritos Unificado de Los Ángeles y de Fontana (en el área de San Bernardino), entre otros, también cuentan con esa clase de arsenales.
Los rifles AR-15 son un rifle semiautomático, la ‘versión civil’ del M-16. De acuerdo a Colt, propietaria del diseño del AR-15 (si bien muchos otros fabricantes han obtenido licencia para producirlo o modificarlo), sus modelos en venta tienen cargadores de 30 balas cada uno y cuestan unos $1,300 por rifle. Otros fabricantes tienen modelos de AR-15 incluso de menor precio (en torno a los $1,000), lo que llama la atención sobre su relativa asequibilidad. Según diversas fuentes, un AR-15 puede llegar a disparar hasta 45 tiros por minuto (otros hablan de 12-15 por minuto).
En los estados donde se han aplicado restricciones a armamentos de este tipo, los cargadores pueden tener hasta 10 balas, pero no es claro si situación se aplica a arsenales de uso policiaco, como es el caso de la policía de un distrito escolar.
