La genética es uno de los factores más determinantes para padecer alopecia, a pesar de que esto es un hecho conocido popularmente, todavía existe un sin fin de mitos y falsas creencias que atribuyen la caída del cabello a factores externos.
Lavarse el pelo a diario, ponerse gomina o utilizar sombrero o casco son algunos de los responsables de la pérdida de cabello. ¡Error! Porque no siempre es así.
En realidad, padecer alopecia androgénica puede depender de la edad, los genes o determinados andrógenos. Por eso, el riesgo de tener este tipo de alopecia, la más común entre los varones de raza blanca, es mayor cuando otros familiares la sufren o la han sufrido.
El estrés también puede favorecer un aumento de la caída del cabello y acelerar la progresión de la calvicie. Aunque tambien influyen otros factores, por ejemplo a nivel hormonal, el parto; también alguna enfermedad médica grave, una intervención quirúrgica, una fiebre alta o un tipo de estrés emocional fuerte.
De hecho, está demostrado que la alopecia es una de las enfermedades dermatológicas asociada frecuentemente con el estado de ánimo. A esto se le denomina ‘efluvio telógeno’, que consiste en una caída difusa y transitoria del cabello, con frecuencia de instauración rápida y producida entre dos y cuatro meses después de haya suceido alguno de los acontecimientos antes mencionados.
No obstante, es importante matizar algunas cosas:
– Para no acelerar la inevitable pérdida del pelo asociada a la edad y los genes conviene usar champús que no irriten el cuero cabelludo, que no resequen ni combatan el exceso de grasa agresivamente.
– El uso de casco o sombrero no interviene en la aparición de alopecia. De hecho, puede ser beneficioso porque el sombrero evita la penetración de los rayos UVA y UVB.
– En cuanto a los cosméticos destinados al embellecimiento del pelo, como ceras, geles y tintes, los expertos apuntan que “no provocan la alopecia ni la empeoran, ya que las raíces de nuestro cabello se encuentran en la profundidad de la piel y no pueden verse afectadas por ningún producto que se aplique de forma externa al cabello. No obstante, en el caso de ceras y geles, se recomienda lavar el pelo después de su uso”.
Junto a estos mitos existen también algunas realidades en factores externos relacionados con la alimentación, el estrés o los cambios estacionales. Así lo explica el Dr. Fernando Pulgar: “los déficits nutricionales o vitamínicos, la falta de hierro, las alteraciones en las hormonas tiroideas o sexuales, así como niveles altos de estrés psíquico sí que pueden ser un motivo de caída del pelo”.
Además, es bien conocido que la pérdida de pelo es mayor en las estaciones de otoño y primavera, “un proceso denominado efluvio telógeno o recambio estacional y que tiene que ver con el ciclo biológico del folículo piloso. Es algo parecido a la caída de las hojas de los árboles ya que, en definitiva, se hace el recambio de folículos pilosos viejos por otros más nuevos”. No obstante, hay que tener en cuenta que la pérdida de pelo no es siempre estacional, ya que puede ser alopecia androgenética.




