Los aficionados brasileños recibieron al pentacampeón mundial en las afueras de la Granja Comary con protestas y barricadas.
La policía tuvo que intervenir para permitir el ingreso del bus a la selección anfitriona del Mundial.
Los aficionados mostraron pancartas en la cuales se podían ver los reclamos por la desigualdad social que impera en el país de la samba.
Una pancarta decía: un profesor vale más que Neymar.
