El amor es una de esas cosas que a la mayoría de las personas nos cuesta trabajo definir y, sin embargo, no hay nadie que, de alguna u otra forma, no lo esté buscando en su vida.
El amor lo es todo y no es nada al mismo tiempo, tampoco es tangible y, aunque nos guste pensar lo contrario, no es cuantificable. No se puede amar poco o mucho. Se ama o no se ama; o se recibe amor o no. No hay puntos medios.
Hay quienes aseguran que no existe y otros, aunque nunca lo hayan experimentado, que lo buscarán hasta la muerte. También hay personas que ya lo vivieron y, dadas ciertas circunstancias, lo vieron perdido y, a partir de ese instante, desarrollaron una creencia de que jamás más volverán a sentir algo parecido.
En el polo opuesto están los que lo viven como si fuera una cuestión fugaz, se enamoran plenamente y, una vez que se extingue el sentimiento, desechan a la persona con la que están y se envuelven en los brazos de la siguiente, esperando volver a a encender esa pasión y, de preferencia, mucho más intensa. ¿Quién de todos ellos está en lo correcto? ¿Quiénes somos los demás para juzgarlos? Lo único que tenemos son sus experiencias.
Son miles las interpretaciones y las enseñanzas que nos deja la cruzada de encontrar el amor todos los días. Historias de nuestros mejores amigos y familiares, casos de éxito y otros de absoluto fracaso, que se transforman de inmediato en consejos cuando se está pasando por una situación parecida, pero el fin siempre es el mismo. Se pueden tomar con la exactitud rigurosa, como si fueran recetas de cocina o ignorarlos y dejarse guiar por la intuición propia.
Llevo dos años escribiendo en este espacio tratando de descifrar lo que es, cómo encontrar y hacer perdurar el amor, a raíz de las historias y experiencias que me han confiado un gran número de personas a lo largo mi vida.
Una de las cosas más gratificantes de hacerlo es que algunos usuariosse han tomado la molestia de escribirme, relatándome sus propios episodios de amor y desamor, a veces tan sólo para compartirlos y en otras ocasiones buscando un punto de vista al respecto.
Siempre, después de agradecer el gesto, les hago la aclaración antes de responder a sus inquietudes, y es que no soy un experto en la materia ni estoy entrenado para ayudarlos a resolver sus problemas.
Lo que sí puedo hacer es darles una opinión sobre lo que yo haría en sus zapatos, cómo trataría yo de resolver esa vicisitud. Es sólo la visión de un extraño con el cual no se tiene ningún tipo de compromiso ni lazo sentimental. Una óptica completamente neutral sobre un asunto y quizá es ello por lo que los ha podido ayudar.
Por eso, en este tercer año y nueva etapa de las Crónicas del Mejor Amigo he decidido incluir, de vez en vez, temas que los propios lectores planteen y así, entre todos, encontremos si no una solución, por lo menos un ángulo diferente el cual sirva para enfrentar el asunto.
El tema es sencillo: el amor y todo lo que lo rodea, experiencias, situaciones, problemas y dudas, desde las bases hasta las consecuencias. El chiste es querer compartirlas y sacar esas dudas que nos atormentan la cabeza. El equipo editorial y yo elegiremos y responderemos a los mejores, para poder utilizar esa experiencia y que le sirva y ayude a otros.
