No conformes con armarse hasta los dientes, incluso con armamento más propio para la guerra que para la protección civil, muchos estadounidenses han optado ahora por la capacidad de disparar sigilosamente, sin ser escuchados, y con la mayor precisión posible.
De acuerdo a la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), la agencia gubernamental que regula el comercio en esos rubros, la venta de silenciadores para rifles y pistolas aumentó un 37% en 2013, al pasar de unas 360,000 unidades vendidas en 2012 a unas 500,000 en 2013. Y si se compara con las 285,000 unidades vendidas en 2011 el salto es aún más espectacular.
Según expertos entrevistados por la cadena CNN, el auge en la venta de silenciadores y otros accesorios –como miras láser, empuñadoras y demás- es la continuación del incremento en la venta de armas en sí que se ha registrado en los últimos años. Los compradores ya tienen su rifle, su pistola, y ahora buscan equiparla y darle nuevas posibilidades. La demanda de silenciadores es tan considerable que según CNN hay listas de espera de casi nueve meses para “conseguir un registro aprobado por la ATF”, según un instructor en armas entrevistado por esa cadena.
El gobierno considera a un silenciador como un arma de fuego aunque en sí misma no sea capaz de disparar y por ello el comprador de uno de estos objetos debe someterse a los controles y revisiones de antecedentes que se aplican en la compra de armas de fuego como tales. Pero en algunos casos un silenciador puede llegar a costar tanto o más que el arma en sí, dependiendo de la pieza de la que se trate. Según los modelos, el precio de un silenciador puede ir de algunos cientos de dólares hasta cerca de $1,500.
Ciertamente, los silenciadores –que en realidad no suprimen por completo el ruido producido por un disparo de arma de fuego, sino que lo reducen en cierta magnitud- son muy populares entre los cazadores porque les permite minimizar el impacto de su actividad en el entorno, lo que les permite mantenerse activos sin hacer huir a sus presas del área en la que se encuentran.
Aunque hay estados en los que están prohibidos, los silenciadores, indica CNN, están permitidos en 39 estados y en 29 de ellos su uso en la caza está autorizado. En California, Illinois, Massachusetts, Minnesota, New Jersey y Nueva York, entre otros, lo silenciadores están prohibidos.
Con todo, en ciertos casos las regulaciones para la compra de un silenciador desalientan a algunos. Según la televisora CBS, en Filadelfia se ha registrado cierto freno en ese mercado a causa de los trámites y el tiempo de espera. Pero las cifras a escala nacional confirman que los estadounidenses bien les valen 9 meses con tal de hacerse de un silenciador para su arma de fuego.
Tal es el auge que existe ya una organización –la American Supressor Association- especialmente dedicada a impulsar el uso de silenciadores, a incentivar su venta y a fomentar cambios legislativos a favor de esa industria y de sus consumidores.
Y en ello no son nada silenciosos.
