Desde hace días, las altas temperaturas en Francia están poniendo a prueba la adaptación del país al cambio climático. Bajo una ola de calor que está dejando termómetros con cifras sofocantes en distintos lugares de Europa, en el país galo se teme que se repita la mortal canícula de 2003, que dejó 15.000 muertes en dos semanas.
Este episodio, que fue uno de los más graves de Francia, se produjo en agosto. Ahora, en junio, el país ha registrado récords en las temperaturas desde que existen registros, superándose los 44 grados el martes y el miércoles.
La emergencia continúa en el país vecino, donde este sábado 37 departamentos se encuentran en nivel rojo, 48 en naranja y 11 en amarillo por calor y tormentas eléctricas.
Estas altas temperaturas están llevando al límites a los servicios del país. Con cada vez más fallecidos y hospitalizaciones, ha sido necesario volcar la mayor parte de los recursos en afrontar la canícula, ante la previsión de que las cifras aumenten durante el fin de semana.
De hecho, el jueves, el Gobierno francés elevó la alerta sanitaria por la ola de calor al nivel 3, el máximo, lo que implica pasar de la anticipación a la gestión de la crisis. Junto a esto, se han llevado a cabo medidas en centros escolares, horarios en monumentos y museos e incluso en la vía pública, donde se ha prohibido el consumo de alcohol desde este viernes a las 12.00 y la venta a partir de las 18.00 horas.
Aumentan las hospitalizaciones por el calor
Según ha señalado el gabinete de la ministra de Sanidad, en París el miércoles ingresaron 25 personas con paro cardiaco, cuando lo normal es que se produzcan menos de 10. Los ingresos y consultas en urgencias vinculados al calor se están multiplicando.
“La situación es de crisis”, ha señalado la ministra Stéphanie Rist. “Estamos empezando a ver, como era de esperar, las primeras muertes probablemente relacionadas con las temperaturas extremas”, ha indicado su gabinete. Por su parte, Emmanuel Gregoire, alcalde de París, ha explicado que en la capital se está produciendo un aumento de la mortalidad, por lo que la situación es “extremadamente grave”. De hecho, en la región de París, las intervenciones de los bomberos se han incrementado de 1.250 a 2.000 y se espera un pico la próxima semana.
Según ha informado el periódico francés Le Monde, en el Hospital Mercy se espera un fin de semana “tenso”, ya que en los últimos tres días las visitas a urgencias han aumentado un 20 %, así como las llamadas al centro de emergencias: un 40 %.
Muertes por calor y ahogamientos
En cuestión de poco más de una semana, decenas de personas han perdido la vida por ahogamiento en Francia, buscando huir del calor en zonas de baño restringidas y/o peligrosas. A través de X, el alcalde de París, ha señalado que recientemente un hombre se ha ahogado en el canal de Saint-Martin, «fuera de la zona de baño vigilada y fuera del horario permitido”.
“Estamos a la espera de más detalles sobre la tragedia y agradecemos a todos los servicios de emergencia que intervinieron. Ofrezco mi más sentido pésame a la familia y amigos de la víctima. Esta noche está marcada por una profunda tristeza”, ha señalado Grégoire, que ha recordado que “nadar fuera del horario y de las zonas vigiladas es peligroso”. “Ante la ola de calor y la situación sanitaria actual, les pido a todos que actúen con responsabilidad. Por favor, tengan cuidado”.
A estas muertes se suman las de dos niños que fueron hallados sin respiración en un aparcamiento de una zona residencial de Carpentras, en el interior de un vehículo. Los servicios de emergencias, además, comienzan a hallar personas fallecidas en sus domicilios a causa del calor, pues muchos ciudadanos no cuentan con aire acondicionado.
Las altas temperaturas también están provocando una oleada de mortalidad de animales. El miércoles, en una granja avícola de Saint-Hilaire-Cottes, en el norte del país, fueron hallados cerca de 8.500 pollos muertos debido al calor extremo.
Ante el temor a que se repitan cifras como las de la canícula de 2003, Le Monde señala que en algunos hospitales ya comienzan a verificar la disponibilidad de espacio en las morgues de los centros regionales. El periódico francés Le Parisien informa de que varias funerarias en la región de Île-de-France ya comienzan a verse saturadas ante el aumento de la mortalidad. “Estamos desesperados”, decía Véronique Bertrand, directora de una de ellas.
La ola de calor avanza hacia el este
La ola de calor avanza ahora hacia el este del continente, donde algunos países ya han comenzado a ver sus consecuencias desde hace algunos días. Es el caso de Alemania, donde este viernes se registró la temperatura más alta de su historia: 41,3 grados en Saarbrücken; también en Suiza se han alcanzado récords del mes de junio: 38,8 grados en Basilea, según ha informado AFP.
Según ha señalado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en estas regiones el riesgo es especialmente elevado porque cuentan con una menor adaptación al calor en comparación con los países del sur de Europa. De hecho, se mantienen activas las alertas en lugares como Polonia, República Checa, Hungría, Rumania o los Balcanes.






