Poco antes de que circulara el sábado el vídeo de Estado Islámico con la decapitación del británico David Haines, la agencia AP publicaba una noticia sobre una desconocida célula terrorista en Siria. Era, según funcionarios americanos, la mayor amenaza yihadista contra Estados Unidos y Europa: el grupo Khorasan.
Estado Islámico nació de Al Qaeda en Irak. Tras estallar la revuelta en Siria y mandar a miembros del grupo a combatir en Siria, la organización se escindió. La rama siria pasó a llamarse Jabhat al Nusra y siguió vinculada a Al Qaeda.
Estado Islámico vive ahora en su califato al margen de Al Qaeda, pero es un rival para el dominio del movimiento yihadista global. En el 9/11, los tuits con “Estado Islámico” fueron cinco veces más numerosos que contra “Al Qaeda”.
La conquista de Mosul, la declaración del califato y otros éxitos militares han hecho que Estado Islámico sea hoy la banda yihadista más popular. El modo más rápido para Al Qaeda de recuperar el trono sería un atentado espectacular contra Occidente.
Ese sería el objetivo del grupo Khorasan en Siria. Khorasan es una provincia histórica que incluía partes de lo que hoy es Afganistán, Irán y tres repúblicas exsoviéticas. La mítica ciudad de Samarcanda estaba en Khorasan.
Los miembros de la celda Khorasan son combatientes veteranos de Al Qaeda en Afganistán y Pakistán que se han mudado a Siria para establecer una base alternativa para la banda, o al menos un lugar seguro desde donde lanzar ataques.
El 9/11 se planeó en el Afganistán de los talibanes. Ahora que ya no existe, Al Qaeda necesita un nuevo santuario. Ni Yemen, ni Somalia ni el Magreb son hoy lugares seguros de los ataques de drones americanos. Siria, en cambio, sí lo es. Al menos hasta ahora.
Además de ser un santuario seguro, Siria tiene otra ventaja: la opción de reclutar a yihadistas con pasaportes europeos o americanos. Hay cientos de jóvenes disponibles y quizá dispuestos a volver a sus países. Para los yihadistas extranjeros, es mucho más fácil llegar a Siria que a Somalia, Yemen o Pakistán.
Hace unos meses, se suicidó en Siria Moner Mohammad AbuSalha, norteamericano hijo de padre palestino y madre italoamericana. En este vídeo, anima otros a imitarle y cuentas las virtudes de las mujeres vírgenes en el paraíso.
Pero para lograr atentar con éxito y notoriedad, Al Qaeda necesitaba una tercera condición: un experto capaz de fabricar bombas que la seguridad de los aeropuertos no detecte. El químico más famoso de Al Qaeda está en Yemen, Ibrahim al-Asiri, un saudí de 32 años. Estados Unidos ha intentado matarle con drones varias veces.
Asiri es el autor del artefacto del “terrorista de los calzoncillos”, Umar Faruk Abdulmutalab, que no llegó a funcionar en un vuelo Amsterdam-Detroit el día de Navidad de 2009. En 2010 lo volvió a intentar con dos bombas en cartuchos de tinta que iban en aviones de cargo hacia Estados Unidos. Su tercer intento fue desmontado por un agente doble de la CIA en Yemen.
Pero el plan más espectacular de Asiri lo llevó a cabo su hermano: intentaron sin éxito matar al príncipe saudí Mohamed ben Nayef con una bomba “que contenía una libra de explosivos escondida dentro del cuerpo de su hermano”,según el Departamento de Estado. No se sabe en realidad si el aparato le fue metido por el recto o implantado quirúrgicamente.
La figura de Asiri y su hipotética colaboración en Siria está tras la reciente prohibición de llevar móviles y portátiles sin cargar en los aviones. Estados Unidos cree que puede esconder bombas dentro de las carcasas. Estados Unidos sabe de la amenaza de Asiri y el grupo Khorasan desde hace tiempo.
En julio, el periodista de la CNN experto en asuntos de terrorismo Peter Bergen, escribía:
El problema en Siria se ve complicado por el hecho que, según tanto funcionarios antiterroristas británicos como funcionarios de inteligencia americanos, miembros antiguos de Al Qaeda basados en Pakistán han viajado a Siria para dirigir operaciones allí. Son conocidos como el grupo Khorasan.
Así, mientras los servicios de inteligencia americanos dudan si Estado Islámico es una amenaza inmediata para Occidente, hay otro grupo en Siria que no lucha contra el régimen de Asad ni ningún otro enemigo cercano. Solo piensan en planear un atentado.
Existe claro la opción de que la filtración americana se haya dado justo ahora para que sirva como una excusa más para justificar probables bombardeos americanos en suelo sirio. Aunque sus objetivos serían distintos: la rama siria de Al Qaeda, Jabhat al-Nusra, o Estado Islámico.
Publicado originalmente en World Wide Web.
