Tegucigalpa, Honduras | QuienOpina.Com – Honduras entró en una fase de vigilancia sanitaria reforzada tras la declaratoria de emergencia por gripe aviar de alta patogenicidad, pero el Gobierno pidió a la población no caer en alarma, al asegurar que la medida responde a un procedimiento técnico diseñado para contener riesgos, proteger la producción nacional y actuar con rapidez ante cualquier nuevo foco.
El ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, afirmó que la declaratoria no debe interpretarse como una señal de descontrol, sino como una herramienta institucional para que las autoridades sanitarias puedan intervenir con mayor fuerza en granjas, explotaciones avícolas y aves de traspatio donde sea necesario aplicar medidas de prevención, control o sacrificio sanitario.
De acuerdo con el funcionario, el decreto forma parte de un accionar protocolario utilizado en eventos de esta naturaleza, especialmente cuando se busca blindar al sector avícola, al sector agropecuario y a las personas que pudieran estar expuestas por contacto directo con aves infectadas o por una manipulación inadecuada.
La decisión coloca en el centro del debate nacional la importancia de la sanidad agroalimentaria en Honduras, un tema que suele pasar desapercibido hasta que una alerta amenaza la estabilidad productiva, el abastecimiento de alimentos y la confianza de los consumidores.
Molina explicó que la emergencia permite al Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria, SENASA, actuar con respaldo legal para ingresar a zonas de riesgo, inspeccionar granjas, verificar aves de patio y ejecutar medidas de control sin retrasos administrativos que puedan comprometer la contención del virus.
En términos prácticos, la declaratoria abre una ventana de acción durante 180 días en todo el territorio nacional, período en el que las autoridades deberán sostener vigilancia epidemiológica, monitoreo de aves, controles técnicos y coordinación con productores para evitar que la enfermedad avance hacia escenarios de mayor impacto económico.
El titular de la SAG también informó que SENASA ha movilizado más de cuatro millones de lempiras para atender la emergencia sanitaria, una inversión dirigida a fortalecer las labores de campo, el control de focos, la capacidad operativa y la respuesta institucional frente a una enfermedad considerada altamente sensible para la producción avícola.
Aunque la palabra emergencia puede generar inquietud en los hogares hondureños, las autoridades insistieron en que el foco detectado ya fue controlado mediante el sacrificio de las aves afectadas, una medida dura pero necesaria para cortar cadenas de transmisión y evitar que el problema se extienda hacia otras unidades productivas.
El mensaje oficial busca proteger dos frentes al mismo tiempo: la salud pública y la estabilidad de un sector avícola que forma parte esencial de la alimentación diaria de miles de familias. En Honduras, cualquier ruido sobre huevos, pollo o producción agropecuaria tiene impacto inmediato en la conversación ciudadana, en los mercados y en la percepción económica.
Por eso, el llamado a la calma también funciona como una señal hacia los productores, comerciantes y consumidores: la declaratoria no significa paralización de la industria ni desabastecimiento, sino activación de controles para evitar que un evento sanitario localizado se convierta en una amenaza de mayor escala.
La gripe aviar en Honduras vuelve a recordar que la bioseguridad no es un asunto menor. Mantener granjas protegidas, reportar aves enfermas o muertas, evitar la manipulación irresponsable y atender las instrucciones sanitarias será clave para que el país atraviese esta alerta con disciplina, información y responsabilidad colectiva.
En un momento donde la desinformación puede viajar más rápido que los comunicados oficiales, el reto de las autoridades será sostener una comunicación clara, constante y creíble. La calma ciudadana dependerá no solo del control técnico, sino también de la transparencia con que se informe cada avance.
La emergencia sanitaria ya está activada. Ahora el país entra en una etapa donde la vigilancia, la prevención y la confianza pública serán determinantes para proteger la producción avícola, resguardar la salud de la población y evitar que el miedo pese más que la evidencia. Redacción Hansell O.





