Tegucigalpa, Honduras.- La mortalidad vial en Honduras mantiene en alerta a las autoridades, que contabilizan 1.599 fallecidos en accidentes de tránsito en lo que va de 2026, una cifra que supera en 19 muertes la registrada durante el mismo período de 2025.
El balance refleja los riesgos que persisten en las carreteras del país y la necesidad de reforzar las medidas de prevención.
Los datos fueron proporcionados por el subcomisario Darwin Hernández, jefe del Sistema de Investigación de Accidentes de Tránsito, quien detalló que durante el año se han registrado 15.730 eventos viales en territorio hondureño.
El oficial atribuyó parte de esta situación a la imprudencia y la irresponsabilidad de los conductores, al señalar que algunas personas no adaptan su comportamiento a las condiciones de circulación ni toman las precauciones necesarias para evitar colisiones.
La comparación con 2025 evidencia un aumento de 19 fallecimientos en el período analizado, una variación que mantiene la preocupación de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) por las consecuencias de los accidentes en las carreteras.
Uno de los factores que preocupa a las autoridades es la conducción bajo los efectos del alcohol, una conducta que incrementa los riesgos para quienes viajan en vehículos y para otros usuarios de la vía pública.
Hernández informó que, en el marco de los operativos desarrollados durante 2026, las autoridades han sancionado a más de 300.000 personas por distintas infracciones de tránsito.
De ese total, 17.740 conductores recibieron sanciones por manejar bajo los efectos de bebidas alcohólicas, según las cifras proporcionadas por el funcionario.
El consumo de alcohol puede afectar los reflejos, la capacidad de reacción y la toma de decisiones al volante, condiciones que aumentan la posibilidad de sufrir o provocar un accidente. Por esa razón, la DNVT mantiene controles para identificar y sancionar a quienes conducen en estado de ebriedad.
El subcomisario lamentó que, pese a las medidas implementadas, continúen registrándose comportamientos que ponen en peligro la vida de conductores, pasajeros, peatones y motociclistas.
Las autoridades desarrollan jornadas de capacitación vial en centros educativos, con el propósito de fomentar una cultura de prevención entre niños y jóvenes que en el futuro podrían incorporarse a la circulación como conductores.
Estas actividades buscan promover el respeto a las señales de tránsito, el cumplimiento de los límites de velocidad y la adopción de conductas responsables al conducir.
Hernández explicó que las acciones operativas y educativas pretenden reducir la cantidad de accidentes y sus consecuencias. Sin embargo, reconoció que los resultados también dependen de que los ciudadanos modifiquen sus hábitos y asuman la responsabilidad que implica conducir un vehículo.
La combinación de controles policiales, sanciones y educación vial forma parte de las estrategias con las que las autoridades intentan contener la siniestralidad en las carreteras hondureñas.
En medio de las cifras de fallecidos, también ha surgido una propuesta legislativa para endurecer las sanciones contra quienes provoquen accidentes de tránsito.
La iniciativa fue presentada por el diputado liberal Alex Berríos y plantea revisar las consecuencias legales que enfrentan los conductores responsables de hechos viales.
Consultado sobre el anteproyecto, Hernández expresó su respaldo a la propuesta y consideró necesario revisar algunos artículos de la Ley de Tránsito, vigente desde 2005, así como disposiciones del Código Penal.
Según el funcionario, los cambios podrían contribuir a fortalecer la aplicación de la normativa y establecer mayores responsabilidades para quienes incumplan las reglas de circulación y provoquen situaciones de riesgo.
El oficial puso especial atención en los accidentes que involucran vehículos de transporte pesado, debido a que las dimensiones y características de estas unidades pueden agravar las consecuencias de una colisión y ocasionar múltiples víctimas. Con información de Infobae



