La OPS advirtió que Centroamérica enfrenta un escenario sanitario de riesgo ante la llegada del fenómeno de El Niño 2026-2027. Según la NOAA, en mayo de 2026 había 82% de probabilidad de que se desarrollara entre mayo y julio y 96% de que persistiera durante el invierno boreal de 2026-2027.
La Organización Panamericana de la Salud señaló que la combinación de sequía, calor extremo y enfermedades transmitidas por vectores y agua podría afectar de forma simultánea a poblaciones que ya arrastran inseguridad alimentaria, pobreza y acceso limitado a servicios de salud.
El pronóstico citado por la OPS proviene de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). En mayo de 2026, el organismo calculó que dos de cada tres escenarios apuntaban a una intensidad “fuerte” o “muy fuerte”.
El análisis de la OPS sobre Centroamérica
El 7 de julio, la OPS publicó su Análisis de la Situación de Salud Pública ante el evento climático El Niño (2026-2027), un documento que examina cómo distintos escenarios climáticos —sequías, inundaciones y olas de calor— pueden afectar la salud de las poblaciones en toda la región, con atención diferenciada a las subregiones de mayor vulnerabilidad.
Para Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica, el análisis proyecta condiciones más secas y cálidas que la media histórica. El déficit hídrico previsto agrava una cadena de riesgos ya existente: menos lluvia implica menos agua potable disponible, lo que lleva a las familias a almacenarla en recipientes domésticos que se convierten en criaderos del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue, el zika y el chikungunya.
Las enfermedades bajo vigilancia
El dengue, el chikungunya, el zika, la malaria, el cólera y el sarampión encabezan la lista de enfermedades bajo vigilancia prioritaria en el documento.
La OPS las clasifica entre los riesgos de salud pública con calificación “muy alta” para determinados escenarios climáticos de la región.
A esas amenazas se suman las no transmisibles: el estrés por calor —identificado por la organización como la principal causa de muertes relacionadas con el clima— y las afecciones respiratorias vinculadas al humo de incendios forestales, cuya frecuencia aumenta en períodos de sequía prolongada.
El análisis también señala que 756 hospitales de emergencia en las Américas podrían quedar expuestos a riesgos de inundaciones costeras asociadas al aumento del nivel del mar, con posibles interrupciones en las cadenas de suministro de medicamentos e insumos esenciales.
Los grupos más expuestos
Las mujeres embarazadas y los recién nacidos concentran parte de la preocupación del informe. Cuando un evento climático extremo interrumpe el acceso a agua segura o a atención obstétrica de emergencia, los riesgos para la salud materna y neonatal se multiplican.
Los niños menores de 5 años son el otro grupo señalado con especial atención: la pérdida de cultivos y la inseguridad alimentaria derivadas de la sequía pueden traducirse en desnutrición aguda, con consecuencias que van más allá del período de crisis.
El documento agrega que situaciones de desplazamiento, hacinamiento e interrupción de servicios provocadas por desastres climáticos también pueden intensificar la violencia de género, un riesgo que la OPS incorpora de forma explícita en sus recomendaciones de respuesta.
Qué recomienda la OPS a los gobiernos
La OPS insta a los gobiernos a integrar datos meteorológicos, ambientales y epidemiológicos en un solo sistema de alerta temprana que permita anticipar brotes antes de que escalen.
La vigilancia nutricional en menores de 5 años y mujeres embarazadas forma parte del mismo paquete de medidas.
Para garantizar la continuidad de la atención durante emergencias, el análisis propone mecanismos alternativos como la telesalud y las brigadas móviles, con el fin de que las personas con enfermedades crónicas no interrumpan sus tratamientos cuando los establecimientos de salud queden inoperativos.
El informe también destaca las campañas de comunicación de riesgos en lenguas originarias como una herramienta para que las comunidades adopten prácticas de manejo seguro del agua en el hogar y reconozcan los signos clínicos de alarma a tiempo. Con información de Infobae






