La Presidencia de Taiwán condenó este lunes el lanzamiento por parte de China de un misil estratégico desde un submarino nuclear hacia aguas del Pacífico, al considerar que Pekín intenta «intimidar a la comunidad internacional» y aumenta la presión militar en la región.
La portavoz presidencial taiwanesa, Karen Kuo, afirmó en un comunicado que China ha elevado recientemente la presión militar entre las cadenas de islas, ha impulsado medidas de «represión transnacional» y ahora recurre a una prueba de misil intercontinental para disuadir a otros países.
«La Presidencia expresa una condena enérgica a esta serie de acciones unilaterales», señaló Kuo.
La portavoz aseguró que China lleva a cabo de forma continuada maniobras militares en la región y acusó a Pekín de ejercer «acoso de zona gris» y «coerción marítima» contra países vecinos.
Kuo también criticó las operaciones de supuesta «aplicación de la ley» que China ha desplegado recientemente en el mar de China Oriental, el mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán, y afirmó que esas acciones han generado «inquietud» en el Indopacífico y en la comunidad internacional.
«Instamos a China a actuar con contención, volver al camino correcto de un orden internacional basado en reglas y detener de inmediato sus actos unilaterales irresponsables», agregó.
La Presidencia taiwanesa recordó que el mantenimiento de la paz y la estabilidad en el Indopacífico es un «consenso internacional».
Taiwán, isla autogobernada cuya soberanía China reclama, continuará reforzando sus capacidades defensivas, afirmó Kuo, quien defendió que el territorio buscará la paz «mediante la fuerza» y cooperará con socios democráticos afines para fortalecer la disuasión.
La reacción de Taipéi se produce en un momento de creciente actividad naval china en el Pacífico occidental, donde las autoridades taiwanesas aseguraron este lunes que Pekín, que no ha descartado el uso de la fuerza para conseguir la «reunificación» con la isla, mantiene desplegadas cuatro agrupaciones navales y advirtieron de una «tendencia al alza» en este tipo de movilizaciones.
Pekín aseguró que la prueba de lanzamiento formaba parte de su plan anual de entrenamiento, que fue notificada previamente a los países pertinentes y que «no está dirigida contra ningún país ni objetivo específico». Con información de EFE






