Al menos 40 parlamentarios plantarán a Don Felipe. Pertenecen a los partidos que votaron no a la ley de abdicación y exigen una referéndum entre monarquía o república.
Apenas se notarán los espacios vacíos porque el hemiciclo estará repleto entre diputados y senadores, pero el plante es muy significativo. El acto cumple un mandato constitucional: el Rey debe ser proclamado ante las Cortes Generales, que representan la soberanía popular, es decir, a los ciudadanos.
No es la primera vez que la Izquierda Plural toma una decisión de este tipo, en los últimos años no asiste a los aniversarios de la Constitución porque no la sienten suya. El portavoz de la Izquierda Plural ya ha advertido que espera que su ausencia reciba el mismo trato que la de Don Juan Carlos.
En Zarzuela se ha tomado una decisión difícil de entender. El Rey cede todo el protagonismo a su hijo y no participa en el acto solemne de las Cortes pero sí lo hace su mujer, sus dos hermanas y una de sus hijas. Si es cuestión de centrar el foco en la nueva familia real, lo más comprensible es que no esté presente ningún miembro de la antigua, porque si no la lectura es otra: que se han quedado en casa los que más daño han hecho a la imagen de la monarquía.




