Cargando fecha y hora...

Mentiras con asteriscos

Hay algunos temas de la pedagogía adolescente que son realmente paradójicos. Paso a contarles un dilema que surge muy a menudo entre los padres, cuando nos ponemos a compartir líneas de educación.
Hay una postura que parece un contrasentido, pero tiene sus adeptos y todo un criterio que la sustenta. En pocas palabras la presento de esta manera.

En ciertas ocasiones, algunos padres prefieren que sus hijos les mientan como sinónimo de respeto. Como si aquel sesgo de la realidad llevara consigo un miramiento implícito hacia la autoridad.  Mientras que, según ellos, la otra cara de la cuestión, ir de frente lisa y llanamente, carece de esa deferencia. ¿Se entiende? Vamos a algunos ejemplos fácticos.

Con motivo del alcohol. Todos los padres sabemos que el alcohol ya es un compañero más de las salidas de nuestras hijas adolescentes, a pesar de que todavía sea un ilícito a su edad.  El tema está en cómo se maneja esa aceptación. Y hete aquí una de las controversias. Un padre lo explicaba de la siguiente manera: Si quieren tomar, que lo hagan en la esquina, pero no en la casa. Que respeten su techo y a su familia.
Dentro de esta discusión surge entonces el concepto de las mentiras como sinónimo de mesura y pudor. Que el joven se tome el trabajo de seleccionar la información que transmite a sus padres como síntoma de criterio, y reconocimiento previo de lo irregular de sus actos. Quienes apoyan esta línea de conducta consideran que los hijos que se manejan con menos tapujos a la hora de hablar, generan una complicidad con sus padres dañina para su capacidad de discernir entre el bien y el mal.  Para ellos, la espontaneidad y exteriorización de los jóvenes son un rasgo del relativismo en el que viven, en donde no hay nada absolutamente negativo, y todo es capaz de ser contado.

Este debate suscita acaloradas opiniones. Imaginen que es como la vuelta de tuerca de las mentiras que siempre han tenido tan mala prensa. Paso a contarles las voces de la contrapartida, aquellos que prefieren tener un ida y vuelta directo y franco con sus hijos.  Ellos consideran que el acto de filtrar la información negativa a los padres no hace más que abrir la brecha de distancia entre unos y otros. Con lo cual, cada vez se torna más inaccesible que la bajada de línea familiar haga mella entre sus descendientes. Sostienen además que la otra postura está sobrestimando la capacidad de los jóvenes para valuar objetivamente sus acciones. Los adolescentes están demasiado inmersos en el ojo de la tormenta como para poder separar lo positivo de lo negativo, sin orientación alguna.
Allí ven. Educar es una sabiduría que nadie te enseña. Y de mi experiencia qué puedo decirles. Yo me inclino más por la transparencia, pero también entiendo que los padres no podemos ni tenemos que saberlo todo. Pienso que lo ideal sería poder estar actualizados con su realidad para poder darles información acorde (cuántas veces pequé de exagerada y cuántas de ingenua), pero hay una parte de libertad y responsabilidad individual que tenemos que permitirles.

Es una tarea difícil de lograr. ¿Cuándo hacer la vista gorda? ¿Hasta dónde hay que saber? Son todas preguntas que como mamá me pregunto y re pregunto. Me las voy contestando día a día, mientras vamos viviendo. Mi pobre conejita de indias.

COACEHL, Supermercados La Colonia, Repostería M&D, Pollos Chepyta, Clínicas Médicas EPS, Davivienda, Almacenes El Titan, Banco Occidente, Óptica Católica
Etiquetas de la Noticia :

Prensa QuienOpina.com

Noticias Recientes:

Acerca de Nosotros:

Grupo Villatoro Ink

Email: Gerencia@HonduPrensa.com

Noticias@HonduPrensa.Com

Contact:  (+504) 9858-4949

© QuienOpina.com | Todos los Derechos Reservados
Scroll al inicio