Todos los entrenadores concuerdan sobre lo complicado que es mantener el ritmo competitivo de un gran equipo en lo más alto durante los nueve meses que dura un año de competición, por lo que suele ser casi imposible mantener viva la llama durante dos temporadas y así reverdecer sus laureles en la máxima competición continental.
El Real Madrid sabe bien de qué se trata esto, pues tras conseguir la Séptima en 1998 sufrió muchísimo al intentar sólo rellenar huecos de la plantilla —con fichajes como Iván Campo o Jarni— en lugar de atacar los problemas que ya iban siendo evidentes en el equipo.
Por eso, tras conseguir la octava y la novena, el club decidió apostar a lo grande y, en pleno auge de la era Galáctica, fichó a Figo en el año 2000 y a Ronaldo en el 2002. Ambos jugadores llegaron en el mejor momento de sus carreras, y ambos recogieron el Balón de Oro sólo meses después de fichar por el conjunto merengue, y además ayudaron a llegar hasta las semifinales de la Champions League en 2001 y 2003 y a levantar ambas ligas esas temporadas.
Ahora, el Real Madrid ha vuelto a tomar buena nota de esas experiencias y se ha traido a lo mejor del Mundial: Tony Kroos, James Rodríguez y Keylor Navas.
Es cierto que a buen seguro perderá a un gran jugador como Di María, pero también lo es que Florentino podría aun acometer algún otro gran fichaje, como el de Falcao o el de Luiz Gustavo.
Al final, la idea es seguir haciendo del equipo una máquina competitiva y la sabia nueva puede ayudar a que los que están consagrados no se relajen, pues se presupone que los que llegan estarán más que dispuestos a dejarse la piel por su nueva camiseta.




