La tristeza de Lionel Messi fue inmensa mientras sostenía el premio al mejor jugador del Mundial en pleno césped del Maracaná, mientras observaba el festejo alemán. Es que «La Pulga» cambiaría todos sus premios personales, incluidos los 4 balones de Oro FIFA, por ser campeón del mundo con Argentina. Y este tenía que ser su Mundial. Debía ser su Mundial.
Al menos, estaba todo dado para que así lo fuera. Mucho más después de un arranque prometedor, goleador, con cuatro festejos (uno a Bosnia, otro a Irán y dos a Nigeria) en los primeros tres partidos del Grupo F. Sin embargo, no fue el Mundial de Messi.
A pesar del premio de FIFA, íntimamente Leo sabe que quedó en deuda. Que fue de mayor a menor. Que se quedó en el sprint final. Que no exhibió en la final del Mundo esa rebeldía que se le pide al futbolista más brillante del planeta. Que no marcó goles en los cuatro partidos más importantes, desde octavos hasta la final. Y se fue de Brasil sin el premio que más quería, la Copa del Mundo.
El capitán argentino ilusionó al comienzo de Brasil 2014, sin brillar como puede con su fútbol incomparable pero sí deleitando con sus zurdazos goleadores. Y fue decayendo en su rendimiento a medida que llegaban los encuentros determinantes. Los cambios de esquema de Sabella tampoco lo ayudaron. Del 5-3-2 de los primeros 45 minutos ante Bosnia al 4-3-3 en los tres partidos siguientes para terminar 4-4-2 los últimos tres encuentros. Y Messi se adaptó a todos aunque su función en cada uno fue muy distinta. En el 4-3-3 jugó como en el Barcelona, esperando la pelota en los últimos 50 metros para aprovechar su velocidad. En el 4-4-2, trabajó más para el equipo ayudando en la marca y el arco rival se le alejó, perjudicando su fantástico juego.
¿Cansado? Puede ser, ya que el trajín, la tensión y la responsabilidad fueron enormes en estos siete partidos en un mes. Y pudo haberlos pagado. Las estadísticas marcaron que a medida que pasaban los partidos, corrió menos. Y en la final con Alemania, regresó ese viejo problema que no tuvo en los partidos anteriores: sufrió arcadas otra vez. Muestra de la enorme mochila que cargó en sus espaldas de llevar a Argentina a su tercera Copa del Mundo.
El accidente que le costó la vida al colega Jorge “Topo” López también lo afectó. “Topo” falleció en la madrugada previa al juego ante Holanda, y Messi se enteró al mediodía cuando se despertó, ya que fue Mascherano, su compañero en el Barcelona, el que le dio la triste noticia a cuatro horas del choque de semifinales. López fue el periodista que le hizo la primera entrevista para un medio argentino a Messi en 2003, cuando tenía 16 años y estaba en las inferiores del Barcelona. A partir de ahí forjaron una gran relación y su fallecimiento fue un golpe muy duro.
Messi es el mejor jugador del Mundo de los últimos nueve años, con cuatro balones de Oro, seis Ligas españolas y tres Champions con el FC Barcelona además del Mundial Sub 20 y su medalla de Oro Olímpica Sub 23 con Argentina. Pero nada quiere más que ser campeón del Mundo. Estaba todo dado para que pase en Brasil. No pudo. Por varios factores. Y la tristeza nao tem fim.




