Venezuela vive una época realmente convulsa. Los enfrentamientos entre policía y manifestantes, el descontento social o la carestía de alimentos de primera necesidad se habían convertido en la principal fuente de preocupación de los venezolanos, pero parece que ahora van a tener que incluir una más porque la malaria, una enfermedad que a comienzos de 1960 fue erradicada casi completamente en el país (quedaban algunos pequeñísimos focos en comunidades muy pobres en la selva amazónica), está de vuelta.
50 años después el temible mosquito, que aparece fundamentalmente en zonas con malas condiciones sanitarias y de higiene, ha reaparecido con fuerza y se propaga rápidamente. El principal problema es que por primera vez en cinco décadas está alcanzando centros urbanos como el estado de Miranda o comunidades a solo 45 kilómetros de Caracas.
La enfermedad, que mata anualmente a más de un millón de personas, especialmente en África, tarda entre ocho y diez días en manifestarse después de la picadura y se caracteriza por fiebre, escalofríos, vómitos o dolores musculares entre otros. Si no se detecta a tiempo puede producir daños permanentes en el hígado o incluso la muerte.
Hasta ahora Venezuela había estado libre casi totalmente de malaria durante este medio siglo gracias a la unión entre el Gobierno, las autoridades sanitarias y las educativas: las campañas en los colegios, las mejoras en los sistemas de salud y alcantarillado, así como una fumigación exhaustiva para erradicar el mosquito habían sido impecablemente eficaces.
Sin embargo este consenso ha acabado y sin él, la incidencia de la enfermedad y sus consecuencias aumentan dramáticamente en las comunidades, tal y como asegura el secretario de Salud del estado opositor de Miranda.
Tanto es así que en solo una semana, concretamente la que va del 20 al 26 de abril, los casos de malaria aumentaron un 34.65% en todo el país, con 9.823 afectados más en este 2014que en el mismo periodo del año anterior. La cifra total también es preocupante: 24.958. La Organización Mundial de la Salud urge a Venezuela para que tome medidas con premura y pare una incidencia que cada vez es más elevada.
Por el momento el Gobierno de Maduro guarda silencio sobre el tema, pero el tiempo apremia y la malaria avanza imparable en el país ante la impotencia de unos médicos que ven cómo una enfermedad que se desterró hace años ha vuelto para quedarse.




