En el fútbol de élite, las formas y los detalles cuentan mucho. Con la llegada del mexicano Javier «Chicharito» Hernández al Real Madrid se han cometido varios errores de bulto y quizás estos no hayan ayudado a crear la idea adecuada del delantero.
El ex del Manchester United intentó arreglar la situación en su aparición de televisión en el programa «E Chiringuito de Neox», pero el sambenito puede haberle ya quedado colgado para siempre.
El tema es que, antes de su llegada, se habló –y mucho– de que a Ancelotti le interesaba más la llegada de Chicharito que la de, por ejemplo, Falcao, porque el mexicano llegaba con la lección aprendida desde Old Trafford: era un buen suplente, no rechistaba, y cuando saltaba al campo era efectivo.
Esa figura, la del suplente resignado, nunca se ha entendido en el Bernabéu, y es más, a los que han intentado asumirla en el pasado –Albiol, Dudek, Raul Bravo, Emerson, etc.– rápidamente se les ha mostrado la puerta de salida.
Por eso, fue el propio delantero quien aseguró que nadie se entrena para ser suplente, y que sin entrar en una batalla personal con Benzema, intentará dar lo mejor de si mismo para disputarle el puesto.
Ese es el mensaje adecuado, pero quizás para Hernández sea demasiado tarde como para rectificar.




