Las medias de compresión suelen asociarse con personas que padecen problemas circulatorios o con quienes atraviesan una recuperación médica.
Sin embargo, su uso también se extendió a viajeros frecuentes, trabajadores que pasan muchas horas de pie e incluso deportistas que buscan favorecer la recuperación muscular. Detrás de esta prenda existe un mecanismo diseñado para mejorar el retorno de la sangre desde las piernas hacia el corazón y reducir la acumulación de líquidos.
De acuerdo con especialistas de Cleveland Clinic, estos productos representan una herramienta eficaz para aliviar molestias relacionadas con la circulación venosa y disminuir el riesgo de algunas complicaciones cuando se utilizan de manera adecuada.
Cómo actúan las medias de compresión
Las medias de compresión están confeccionadas para ejercer una presión controlada sobre las piernas. Su función principal consiste en comprimir suavemente las pantorrillas para favorecer el flujo sanguíneo hacia el corazón y reducir la acumulación de líquidos en los tejidos.
El Dr. Douglas Joseph, especialista cardiovascular, de Cleveland Clinic, explicó: “Utilizamos medias de compresión para mejorar la circulación sanguínea en las piernas. Casi el 90% de los trastornos de las piernas tienen su origen en las venas. Las medias de compresión son una solución práctica, aunque poco utilizada, para un problema común”.
Según el experto, cuando la sangre permanece estancada en la parte inferior del cuerpo, las venas pueden congestionarse y permitir que el flujo retroceda a través de válvulas debilitadas. Ese proceso favorece la aparición de inflamación y dificulta el retorno de la sangre al corazón.
Qué problemas ayudan a aliviar
La acumulación de sangre en las piernas suele provocar sensación de pesadez, cansancio o dolor. Con el paso del tiempo, una circulación deficiente también puede contribuir al desarrollo de insuficiencia venosa crónica, várices, inflamación de las venas, alteraciones en la piel y daños en las paredes y válvulas venosas.
Aunque las medias de compresión no garantizan la prevención de estas enfermedades, el Dr. Joseph señaló que pueden reducir el riesgo y aliviar los síntomas en personas que ya presentan trastornos venosos.
Entre los beneficios asociados a su uso figuran el aumento de la circulación, la disminución de la hinchazón, una menor acumulación de sangre en las piernas, la reducción del riesgo de coágulos, una mejora del drenaje linfático y el alivio del dolor y las molestias.
Quiénes pueden beneficiarse de su uso
El empleo de estas prendas no se limita a quienes padecen enfermedades venosas. Permanecer sentado durante muchas horas, como ocurre en vuelos prolongados, favorece la retención de sangre en las piernas y aumenta el riesgo de coágulos.
Por esa razón, los médicos también pueden recomendarlas durante el embarazo o en períodos de reposo prolongado, por ejemplo, después de una cirugía.
En el otro extremo, quienes realizan actividad física intensa o permanecen muchas horas de pie por motivos laborales también pueden encontrar ventajas en estas prendas.
“Si eres deportista o pasas todo el día de pie por trabajo, las medias de compresión pueden ayudar a tus músculos a recuperarse del ejercicio”, destacó el Dr. Joseph.
Cuándo colocarlas y qué precauciones tener
El especialista recomendó colocarlas por la mañana, antes de que aparezca la hinchazón en pies, tobillos o piernas, y retirarlas antes de dormir o una vez finalizada la actividad física.
El Dr. Joseph advirtió que no es recomendable dormir con ellas de manera habitual y señaló que mantenerlas puestas de forma continua tampoco beneficia a la piel.
Cómo elegir el modelo adecuado
Existen dos grandes categorías de medias de compresión. Las de compresión gradual ejercen mayor presión en el tobillo y la reducen progresivamente hacia la parte superior de la pierna.
En cambio, las antitrombóticas proporcionan una presión más uniforme y están destinadas principalmente a personas que permanecen en reposo tras una cirugía para reducir el riesgo de coágulos.
También se comercializan en diferentes niveles de presión, medidos en milímetros de mercurio (mmHg). Los modelos de uso frecuente abarcan compresión leve (8-15 mmHg), moderada (15-20 mmHg) y firme (20-30 mmHg).
Los productos de 30 a 40 mmHg corresponden a compresión de grado médico, suelen requerir receta y deben utilizarse bajo supervisión profesional.
El Dr. Joseph recomendó que las personas que utilizan medias de compresión como parte del tratamiento de una enfermedad consulten con su médico para elegir el nivel de presión adecuado y se aseguren de seleccionar la talla correcta.






