Que las luces bajas crean un clima romántico ya lo sabemos todas. Pero, ¿sabías que subir las luces puede intensificar las emociones que sientes ante los estímulos? Descubre los hallazgos de una investigación al respecto.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Northwestern y de la Universidad de Toronto reveló que estar bajo luces fuertes nos hace percibir el ambiente y nuestros sentimientos con mayor magnitud ¡tornando las conversaciones o las experiencias más intensas!
Para obtener los resultados que publicaron en la revista científica Journal of Consumer Psychology , los investigadores realizaron seis estudios, sometiendo a hombres y mujeres en edad universitaria a diferentes experiencias, con luz en distintos grados de intensidad. Así, descubrieron que la luz fuerte incrementaba sus percepciones de calidez, hacía que la comida picante tuviera un sabor más rico, vieran a las personas más atractivas e incrementara la cantidad de tragos deliciosos que bebían los participantes.
¿Por qué ocurre esto?
Según explicaron los investigadores en su estudio, estos efectos pueden ocurrir porque solemos asociar la luz fuerte con el calor, y a su vez, el calor puede despertar el sistema emocional candente. Así, bajar las luces puede reducir la intensidad de nuestras emociones, y afectar nuestras decisiones y sentimientos.
A cada charla, ¡una luz diferente!
De acuerdo con la revista Psychology Today, los investigadores explicaron que de acuerdo al tipo de charla que queramos generar ¡las luces deberán ser diferentes! Sí, por ejemplo, vas a hacer una propuesta de matrimonio, y quieres que las emociones que sienta tu pareja sean inolvidables, mejor enciende las luces ¡lo más brillantes posible! Pero, si prefieres tener una charla seria en la que las emociones no jueguen un papel importante, como una conversación de divorcio, mejor bájalas ¡todo lo que puedas!
Mejor, ¡toma tus decisiones de noche!
En el estudio, los investigadores explican que este hallazgo puede tener una implicancia práctica ¡a la hora de tomar decisiones! “La mayoría de las decisiones prácticas suelen hacerse bajo luz radiante, y por lo tanto, el resultado está impactado por nuestras emociones. Lo que determinemos estará aún más permeado por nuestros sentimientos si lo hacemos alrededor del mediodía, cuando el sol brilla más alto. Por eso, bajar las luces puede ayudarnos a tomar decisiones más prácticas y racionales.




